Rue20 Español/Rabat
El buque insignia de la Marina Real marroquí, la fragata multipropósito ‘Mohammed VI’, ha culminado con éxito su travesía transatlántica y ha atracado este viernes en el puerto de Nueva York para tomar parte en la International Naval Review 250 (INR 250), el evento naval más ambicioso organizado por Estados Unidos en su historia con motivo del 250 aniversario de su independencia.
El despliegue del navío marroquí, confirmado por la Sexta Flota de la Marina estadounidense, sitúa al Reino como el único país del mundo árabe y el segundo del continente africano en integrar esta cita internacional, que reunirá a más de 130 armadas y cuerpos de guardacostas de todo el mundo, según recogen fuentes concordantes.
La travesía, que ha exigido una navegación de precisión, un mantenimiento constante y una meticulosa planificación logística, no solo ratifica la proyección exterior de las Fuerzas Armadas Reales, sino que consolida a Marruecos como una potencia marítima emergente con capacidad para proyectar su poder en cualquier escenario global.
La presencia de la ‘Mohammed VI’ en Nueva York trasciende lo puramente militar para adquirir una profunda carga simbólica. Marruecos y Estados Unidos están unidos por el Tratado de Paz y Amistad de 1786, reconocido como la relación diplomática ininterrumpida más antigua de la historia estadounidense. La llegada de esta fragata a las costas estadounidenses constituye, por tanto, la materialización de una alianza de siglos en un escenario global donde la seguridad marítima se ha convertido en un eje prioritario.
Según explicó el teniente comandante Darius Radzius, oficial de asuntos públicos de las Fuerzas Navales estadounidenses en Europa y África, la participación de Marruecos refleja tanto su capacidad operativa como la perdurable relación entre Rabat y Washington. «La participación de nuestros socios africanos en la Revista Naval Internacional 250 refleja unas relaciones sólidas construidas durante años de intercambios profesionales, entrenamiento conjunto y cooperación en el mar», afirmó el almirante George Wikoff, comandante de las Fuerzas Navales estadounidenses en África.
Construida por Naval Group en los astilleros de Lorient (Francia) y entregada a la Armada marroquí en enero de 2014, la fragata ‘Mohammed VI’ es una de las unidades más avanzadas de la flota del Reino. Con sus 142 metros de eslora y un desplazamiento cercano a las 6.000 toneladas, incorpora un diseño semiespectral que reduce su firma radar y está equipada con sistemas de armas, vigilancia y combate de última generación.
En los últimos diez años, la fragata ha desempeñado un papel central en los esfuerzos de modernización de la Marina Real, participando en ejercicios multinacionales y operaciones de seguridad marítima.
Su historial operativo incluye la participación en el ejercicio Lightning Handshake junto al portaaviones USS Harry S. Truman en 2018, y más recientemente, en febrero de 2026, su integración en el ejercicio ORION 26, liderado por el grupo aeronaval francés alrededor del portaaviones Charles de Gaulle. Estas incursiones traducen una clara progresión en la interoperabilidad de la Marina Real con las armadas aliadas.
El periplo que ahora culmina es, sin embargo, diferente. Navegar desde las costas africanas hasta el puerto de Nueva York ha supuesto una exigente prueba de fuego para las capacidades operativas del Reino, poniendo a prueba la preparación de la tripulación, su capacidad para resolver problemas en alta mar y sostener operaciones lejos de su país de origen.
El comunicado de la Sexta Flota destaca que la llegada de la fragata ‘Mohammed VI’ y del patrullero senegalés Niani sitúa a los marinos africanos y su capacidad marítima en el centro de esta reunión internacional. Junto a Marruecos y Senegal, participan en el evento delegaciones navales de alto nivel de Ghana, Costa de Marfil y Camerún, así como representantes de Guinea Ecuatorial y Kenia. En conjunto, estas siete naciones reflejan una participación africana que abarca desde el norte hasta el este y el oeste del continente, poniendo de relieve la solidez de las relaciones de Estados Unidos con África.
La International Naval Review 250 se celebrará en los puertos de Nueva York y Nueva Jersey entre el 3 y el 8 de julio. El programa incluye desfiles navales y aéreos, visitas a buques, exhibiciones militares, actividades comunitarias en toda el área metropolitana de Nueva York, además de encuentros profesionales y reuniones entre los altos mandos de las marinas participantes.
El evento coincide con las celebraciones del 4 de julio, Día de la Independencia, y ofrecerá a las tripulaciones y altos mandos una oportunidad para intercambiar experiencias, debatir desafíos compartidos y compartir ideas sobre preparación operativa, liderazgo y seguridad marítima. Como subraya el comunicado oficial, «unas aguas seguras y estables favorecen el comercio legítimo, la actividad económica y el transporte marítimo que conecta África, Europa y Estados Unidos».
La presencia de la Mohammed VI en Nueva York es, en definitiva, un hito que trasciende lo puramente militar. Para Marruecos, supone la confirmación de que su apuesta por la modernización de sus capacidades navales —de la que esta fragata es el buque insignia— rinde frutos en los escenarios globales. Para la Marina Real, es la prueba de que está preparada para operar a miles de kilómetros de sus bases, en misiones de larga duración que exigen una excelencia técnica y humana que pocas armadas africanas pueden exhibir.
Pero quizá lo más relevante, en un mundo donde las alianzas se miden en crisis y las lealtades se ponen a prueba cada día, es que Marruecos ha elegido estar. No como un invitado de última hora, sino como un socio de primera fila, con un barco, una tripulación y una historia compartida que, 240 años después de aquel tratado de 1786, sigue navegando.
