Nasser Akalay: Tánger, una ciudad filicida

Tánger te lloro (Qanebquieelik) y tal como Sísifo me desespero a conquistarte, eres filicida, castradora del talento y nos condenas a errar por el mundo. No tienes perdón.

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Rue20 Español/ FEZ

 

Mustafa Akalay Nasser

 

 

“Muchas veces pienso que Tánger era un estado de ánimo

 y que probamente se instala para siempre en esa parte

 un poco fantasmal de la memoria en la que algunas

 personas no sabemos distinguir lo que fue de verdad lo que fue mentira.”

Eduardo Haro Teglen.

“Cualquiera puede hallar el Tánger que desea,

lo que es también una manera de hallarse a sí mismo.

Tánger no impone modos; modas, horas ni hábitos.

 Admite todo, lo mezcla todo y se ofrece al extraño

 como una ciudad-cocktail que se sube a la cabeza

de quienes no sabe saborearlo con delectación.”

Fred Noan

Citas sacadas de Alberto Gómez Font: Cocteles Tangerinos. Madrid 1994.

 

 

Esta ciudad tingitana ya existía en la imaginación conformada por la literatura, la pintura y el cine, y que con el paso del tiempo, se ha distanciado de esa senda cosmopolita para convertirse en una ciudad del montón con más habitantes en su mayoría: Los Mohameds con mostacho dixit el humorista argelino Fellag que han eliminado la diversidad, han beduinizado-(del árabe beduino morador del desierto)- los modales, han asesinado la modernidad convirtiéndola en una urbe sin memoria donde campan a sus anchas: Especuladores sin codicia limite, estafadores que buscan su beneficio propio, gentuza o chusma sin escrúpulos, timadores de todo pelaje, une bande de racailles ni con el limpiador a vapor Karcher franquicia húngara Sarkozy puedes arrojar al mar, que han despedazado la ciudad como una carroña (Charogne) apropiándose de los solares abandonados y terrenos para practicar un no urbanismo donde reina la laideur o fealdad arquitectónica.

 

Foto de María A. Trujillo

 

Allá por los noventa un tangerino de pro profesor universitario de francés llamado Mardi denunció en un libro titulado las tetas de Tánger o les mamelles de Tanger, esta situación de robo descarado de terrenos matriculados en ausencia de sus propietarios en el extranjero con la complicidad de agentes corruptos del catastro, dicho libro se vendió poco y al mes la encargada de la época de la librairie des colonnes Solaika o Solange Laredo se habrá jubilado, lo retiro del escaparate para mandarlo a la guillotina de libros ya que la crítica es muy mal vista y perseguida en sociedades no acostumbradas al derecho de discrepar. Quien investigue irregularidades inmobiliarias sufre los ataques despiadados de fuerzas poderosas que pueden acabar tumbando todo vestigio de honorabilidad, tienen una excusa se está impidiendo el progreso y la creación de riqueza.

 

Se altera la ciudad saturándola con cemento, lo público se hace privado. Se cementa el suelo forestal, el rústico y las servidumbres de los ríos. Se deteriora, cuando no se destruye el entorno, los equipamientos y la propia vida ciudadana. El urbanismo es el único negocio del mundo donde tres trazos en una servilleta de papel en una cafetería se trasladan luego a un plano y se logra una operación millonaria. La ganancia principal está en la gestión del suelo, en el paso del suelo rústico al suelo urbano, mediante la compra barata, recalificación y venta, con rentabilidades sencillamente excesivas , y “los planes” urbanísticos se sacan adelante gobierne quien gobierne y con alianzas contra natura, es el dinero, mejor dicho el dinero negro que todo lo puede, que todo lo cambia, que todo lo pudre, el afán descomedido de dinero, no respeta nada: fomenta corrupción y deshumaniza hombres, aniquila ciudades, arrasa pueblos, destruye paisajes.

 

Se está implantando el modelo económico del ladrillo puesto de moda por el populista y estafador con mentalidad faraónica Jesús Gil en Marbella. Dicho modelo parte de un pensamiento único de desarrollo, y se materializa en un crecimiento urbanístico sin planificar, incontrolado y salvaje, con una elevada cantidad de construcciones ilegales, toleradas por el ayuntamiento, justificándose hacia la población con falsas promesas de puestos de trabajo.

 

Foto de María A. Trujillo

 

Una legislación especialmente neoliberal y permisiva en cuanto a recalificaciones de terrenos, la ausencia de control sobre los precios finales y la entrada de capital blanqueado y la ausencia de viviendas de alquiler o de pisos de protección social han favorecido un boom inmobiliario estos últimos años que, amenaza con cubrir gran parte del territorio. La razón de este crecimiento desmedido de la construcción de viviendas de primera o segunda residencia, hoteles de lujo, oficinas, infraestructuras de transporte o de logística, campos de golf, centros comerciales, es sin duda los altos beneficios que augura a las constructoras y al capital especulativo; y el efecto riqueza y de creación de trabajo que le acompaña , pero el resultado cierto es una acción devastadora sobre el medio, el endeudamiento de una parte de la población y una burbuja inmobiliaria que puede explotar en cualquier momento. En una ciudad como Tánger, un amplio sector de la población urbana queda excluido del sistema económico, grupos urbanos catalogados como pobres buscan la forma de procurarse un refugio asentándose en las afueras de la ciudad, allí auto-construyen ladrillo a ladrillo, un alojamiento basándose en esfuerzos propios e ínfimos recursos. Así en un período de no más de 20 años, la ciudad ha elevado su población brutalmente, en base a una urbanización marginal (Barrios del cuarto de hora, llamados así porque las casas son construidas durante la noche, protegidas de la vigilancia oficial) que ha colonizado sus suelos menos accesibles, las partes altas de la ciudad, cuando ésta trepa colina arriba.

 

Los migrantes al llegar a la ciudad se encuentran con infranqueables dificultades para conseguir un empleo que pueda con adecuada suficiencia asegurarles posibilidades básicas de acceso a alimentos, vivienda, y bienestar social, entre otros. Así se aumentan los grupos que quedan privados de las condiciones mínimas de sobrevivencia dentro de la ciudad, contemplando por una parte a los inmigrantes nacionales o no nacionales (subsaharianos) que llegan cada día y por la otra a los que constantemente son expulsados hacia la periferia por la exigente economía que es excluyente, solo permite acceder a niveles satisfactorios de vida urbana a grupos muy reducidos , la gran mayoría debe vivir una existencia urbana de penurias e insuficiencias. Barrios a medio construir y sin urbanizar, pero habitados desde hace tiempo, son fácilmente observables en las afueras de la ciudad e indican la rapidez del crecimiento urbano y la incapacidad de las administraciones para responder a las nuevas necesidades creadas. La demanda creciente de suelo urbanizable presiona sobre la localización de los asentamientos ilegales y extiende la ciudad hacia zonas industriales contaminadas o destruye zonas verdes, colaborando así en el deterioro de la calidad de vida en el espacio urbano. Tánger presenta una aguda crisis, léase déficit, en lo referente a la atención de la vivienda para personas de escasos recursos económicos, el déficit crece cada día con el incremento de la población urbana por múltiples causas, siendo una de ellas la migración: migraciones campo ciudad, por una parte, estimuladas por los espejismos de oferta de trabajo y mejores condiciones de vida, y, por la otra, por la pauperización de las zonas campesinas. La extensión incontrolada de la urbanización dispersa y salpicada, hace que se lleguen a fundir el campo con la urbe es la “rurbanisation” neologismo francés ideado por los geógrafos Gérard Bauer y Jean Michel Roux allá por los setenta que se refiere al proceso de urbanización que arrastra el espacio rural, entrelaza los espacios rurales y las áreas urbanizadas.

 

El proceso de urbanización acelerado y sin control en Tánger ha producido, una ruptura en el tradicional equilibrio entre las zonas rurales y las zonas urbanas. La ciudad pletórica, desmesurada y devoradora de superficies agrícolas que ya escasean, transformadora de los hombres y de su cultura, se despliega por la movilización de su espacio, que se hace mercantil y, en mayor medida aún, especulativo. Reúne asentamientos sin integrarlos en la ciudad, descompone las identidades culturales sin procurar a sus habitantes nuevos instrumentos que faciliten su arraigo en comunidades nuevas ni posiciones bien ancladas para mejor adaptarse al espacio.

 

Foto de María A. Trujillo

 

Tánger ciudad compacta hasta los ochenta se convirtió en una ciudad dispersa e improvisada que se esforzaba por responder a lo más urgente y elaborar un urbanismo sin arquitectura, limitándose simplemente a la instalación de infraestructuras mínimas para permitir, en un futuro impreciso, la integración de una sociedad urbana de transición, pero en una sociedad en crisis de ciudadanía. A pesar de una cirugía urbana o maquillaje urbanístico (lavado de cara) en esta última década basado en una serie de reformas urbanas, que los gurús del marketing territorial venden como desarrollo apropiado para atraer capital extranjero que no viene ni por asomo y que reproduce el obsoleto modelo colonial del Marruecos útil y donde el desarrollo humano está ausente, y los que se llenan los bolsillos son los de siempre: las empresas inmobiliarias, tapaderas que son utilizadas por la ingeniería financiera(Chorizos de todo pelaje) para blanquear el dinero fácil o negro. Estas sociedades opacas como en Marbella han proliferado en sectores como la construcción, la compra de terrenos y negocios de hostelería. Hoy Tánger sufre una crisis urbana, a pesar de este lavado de cara que le han dado, es una fuente de desarraigo, y donde la brutalidad de las diferencias, la violencia de los antagonismos, la crueldad de las desigualdades y la amplificación de toda clase de disparidades son el pan de cada día. No me identifico con este Tánger, que se rige por un nuevo imaginario importado que no es el mío, es filicida nos ha matado, nos ha eliminado, nos ha condenado al exilio interior y exterior, ha hecho de nosotros unos verdaderos vagabundos, unos errantes, somos la diáspora. Extranjeros en nuestra tierra (Berranien) que sufren de anomia y de muerte civil. Mi relación con Tánger es de amor odio, ciudad fatal y vórtice que hoy se debate entre una invención ya desgastada de territorio mítico, una ciudad pseudo moderna en donde llegan todos los días los ecos de la cercana península ibérica y ese mercado encubierto de casi todo, propio de las ciudades fronterizas: contrabando, prostitución, pateras, visados falsos.

 

¿Se puede hablar de una identidad tangerina hoy día? Tajantemente No, todo hoy fluye, fluyen las identidades, que, en lugar de constreñirse en uno de aquellos moldes modernos, de orden moral, mutan en objetos flexibles, adaptándose a la vasija que las contiene. Es una urbe líquida para definir el actual momento de la historia. Un mundo que Zygmunt Bauman supo explicar como pocos al forjar el concepto modernidad liquida, ya no se trata de una identidad dada sino construida por el propio sujeto mediante un proceso de individuación. Una identidad a la carta y con repuestos. Los tangerinos son hoy especialistas de substitución.

 

Cuando identificamos la identidad personal o social con una cultura específica nos olvidamos de que la identidad cultural nunca es homogénea con respecto a nosotros mismos ni al grupo al que adscribimos. La identidad personal la construimos socialmente a partir de rasgos culturales diversos, cada uno de los cuales nos vincula a un grupo diferente. Pertenecemos, pues, como afirma Amartya Sen, de un modo u otro, a muchos grupos diferentes y nos vemos obligados a decidir cuáles de los diferentes grupos a los que pertenecemos son importantes, y necesarios, para nosotros; cuáles son prioritarios y cuántos podemos relegar a un último lugar. Debemos y podemos decidir libremente, de entre todas nuestras pertenencias identitarias, cuáles son las primordiales e irrenunciables, puesto que a pesar de que algunas categorías nos fueron impuestas por la historia, la tradición o los hábitos, podemos renunciar libremente hasta de la lengua que, como hemos dicho, es la categoría originaria de la identidad. Yo no tengo tribu o más bien tengo varias que a veces se destrozan entre ellas por el reparto de la herencia llegando al odio y a la quiebra para siempre de la lealtad del clan familiar. Los tangerinos de nacimiento hoy no representamos ni el veinte por ciento, nos hemos diluido en la masa y vivimos un exilio interior, solemos encontrarnos solamente en los entierros y bautizos. “Los tangerinos pasan su tiempo sentados en los veladores, sin café ni refrescos, sin prisas ni quehaceres, en el mismo lugar en el que se colocaron el día de la pérdida del estatuto internacional y de la huida masiva de los capitales a la costa del sol. El mundo se está unificando por el lado malo, porque los adolescentes visten Chándal de pantalón ancho y gorra con la visera hacia atrás como si estuvieran en Brooklyn en lugar de en Babilonia. Los más viejos todavía conservan en la mirada el brillo de la esperanza, pero en el fondo de sus corazones parecen satisfechos de haberse quedado allí dedicados a la narración de otros tiempos. Todos miran hacia las costas andaluzas. Las terrazas y las sillas están orientadas al norte. Nadie mira hacia dentro de Tánger, porque creen todos que eso es mirar hacia atrás en el tiempo.” (José Luis Serrano, 2008)

 

Foto de María A. Trujillo

 

Los tangerinos vivimos aislados, compartimentados, hemos capitulado , nos hemos rendido y como dijo en su época Ángel Vázquez, Tánger es una puta, y lo es hoy sino hay que ver las orgias Bunga-Bunga al estilo Berlusconiano que cada verano celebran los amos del desierto en los chalets del monte, hoteles, pisos alquilados a precio de oro, donde la cocaína y el alcohol corren a raudales y eso que son guardianes de la tradición sunita y del santuario del profeta, que desvirgan niñas menores, prostituyen nuestras hijas, mujeres casadas y de paso abusan de menores con violencia al estilo del cantaor de Híspalis, un engendro humano cuyo nombre artístico Falete es conocido por haber versionado la famosa canción de la reina del soul latino, la cubana “La Lupe” puro teatro.

 

Igual que en un escenario

Finges tu dolor barato

Tu drama no es necesario

Ya conozco ese teatro.

Teatro,

Lo tuyo es puro teatro

Falsedad bien ensayada

Estudiado simulacro.

 

El heroinómano escritor que lleva nombre de una máquina de calcular William Burroughs, retrataba Tánger en su libro “el almuerzo desnudo” como un refugio de timadores, perdedores, desahuciados, pedófilos, drogadictos y alcoholizados, abusadores de menores y corruptos de toda estirpe. Los escritores de la Beat generation de paso encumbraban el misterio de Tánger para mejor callar lo que habían venido a buscar: la satisfacción de sus fantasías sexuales este es el caso del autor de Junky, el hombre invisible William Burroughs, que vivía desconectado de la vida social tangerina y pasaba horas encerrado en su tugurio con Marv, pinchándose heroína y practicando sexo con menores tal como lo relataba en cartas de Tánger a Ginsberg.

 

“El Tánger literario convive en la narración con el Tánger de la pobreza, que es del oprobio. La escritura y el turismo sexual se interpenetran en la misma membrana. Una membrana pantanosa y empantanada, donde los limites- pese a la apariencia- están claros: el cliente y el trabajador, el explotador y el explotado, el que tiene francos o dólares y que aspira a tenerlos, con el francés como lengua franca entre ambos bandos, enfrentados pese a la apariencia de dialogo. El rastro de Foucault y de Barthes se confunde con el de Burroughs y Ginsberg, convergentes en los burdeles donde los jóvenes marroquíes se han prostituido desde siempre.” (Jorge Carrión, 2013).

 

Tánger quién te ha visto y quién te ve. Tánger te lloro (Qanebquieelik) y tal como Sísifo me desespero a conquistarte, eres filicida, castradora del talento y nos condenas a errar por el mundo. No tienes perdón.

 

No es que muera de amor, muero de ti.

Muero de ti, amor, de amor de ti,

de urgencia mía de mi piel de ti,

de mi alma, de ti y de mi boca

y del insoportable que yo soy sin ti.

Muero de ti y de mí, muero de ambos,

de nosotros, de ese,

desgarrado, partido,

me muero, te muero, lo morimos.

(Poema del alma de Jaime Sabines).

 

 

Mustafa Akalay Nasser, Director de Esmab. UPF Fez.

 

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