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Las llamas devoran los bosques de Annaba y obligan a evacuar a más de un centenar de pacientes.
El verano argelino escribe una vez más una página de devastación. La ola de incendios que desde hace doce días asola el norte del país vecino ha alcanzado cotas de auténtica emergencia nacional, con cerca de 1.550 focos declarados en menos de dos semanas, según los datos facilitados por la Protección Civil argelina.
La provincia de Annaba, en el noreste del país, concentra desde el martes la peor parte de esta tragedia estival, con el municipio montañoso de Seraïdi como epicentro de unas llamas que han arrasado masas forestales y amenazado directamente el núcleo urbano.
El ministro del Interior argelino, Saïd Sayoud, confirmó este miércoles durante una visita a la zona que alrededor de 150 viviendas han resultado dañadas por el avance del fuego. Más de un centenar de pacientes del hospital de rehabilitación de Seraïdi fueron evacuados de manera preventiva y trasladados a otros centros hospitalarios, como el hospital de urgencias Abderrahmane Khan de Annaba. Algunos de ellos presentaban quemaduras o lesiones relacionadas con el fuego, aunque las autoridades han asegurado que todos se encuentran fuera de peligro.
«Una verdadera catástrofe se ha evitado gracias a la rapidez de la intervención», declaró Sayoud ante los medios, en un reconocimiento explícito al esfuerzo de los equipos de emergencia. El ministro anunció también la apertura de una investigación para determinar el origen de los incendios, sin descartar que algunos focos puedan tener «una causa criminal».
Las labores de extinción continúan en estos momentos con la movilización de todos los medios disponibles de la Protección Civil —tanto terrestres como aéreos— en las extensas masas forestales de Annaba.
Un balance que duele
El Ministerio del Interior argelino cifró el martes por la noche en seis las víctimas mortales desde el inicio de esta nueva oleada de incendios, que se remonta aproximadamente a una década. Las provincias de Annaba, Bejaia, Guelma, El Tarf, Bouira, Médéa y Mascara se encuentran entre las más afectadas.
El drama se inscribe en un escenario de altas temperaturas estivales y condiciones meteorológicas extremadamente favorables para la rápida propagación del fuego. Argelia lleva más de dos semanas soportando una ola de calor sin precedentes, con termómetros que han alcanzado los 49 grados Celsius en algunas ciudades costeras del Mediterráneo, acompañados de vientos cálidos y secos del sur.
Las cifras ofrecidas por las autoridades argelinas reflejan una tendencia alarmante: entre el 1 de mayo y el 20 de julio se han registrado 3.719 incendios, frente a los 1.501 del mismo período del año anterior, lo que supone un incremento de casi el 150 por ciento. Los bosques y terrenos agrícolas han pagado un alto precio: más de 1.666 hectáreas de vegetación han sido devoradas por las llamas en ese período, frente a las 467 hectáreas del año pasado, según la Dirección General de Bosques. Se trata, según las fuentes oficiales, del peor dato de daños a la vegetación desde los devastadores incendios del verano de 2021.
