Rue20 Español/ Fez
Meryem Ghoua
El racismo en España apunta al origen marroquí: el 88% de los discursos de odio en redes durante el Mundial se dirige contra norteafricanos.
El observatorio español OBERAXE detecta más de 40.000 mensajes de odio en junio, con Lamine Yamal como principal blanco de una campaña que cuestiona sus raíces marroquíes.
La celebración del Mundial de fútbol, que coronó a la selección española con su segunda estrella, ha dejado una sombra alargada en el terreno digital. El Observatorio Español del Racismo y la Xenofobia (OBERAXE), organismo dependiente del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, ha detectado en el mes de junio un total de 40.861 contenidos de odio y narrativas discriminatorias en redes sociales e internet, lo que supone un incremento del 31,8% respecto al mes de mayo.
La radiografía que arroja el boletín de monitorización correspondiente a junio de 2026, publicado este lunes, sitúa a las personas de origen norteafricano como el colectivo más golpeado por el odio en la esfera digital española: concentran el 88% de los mensajes discriminatorios, diez puntos más que en el mes anterior. Una cifra que, lejos de ser anecdótica, evidencia un patrón estructural de xenofobia que el deporte, en lugar de atenuar, ha terminado por exacerbar.
El informe, elaborado a partir de los datos del sistema de monitorización FARO, identifica dos grandes catalizadores de los discursos de odio. La inseguridad ciudadana —en muchas ocasiones alimentada por contenidos falsos o descontextualizados— aglutina el 69% de los mensajes detectados. El ámbito deportivo, espoleado por la celebración del Mundial 2026, constituye el segundo detonante más frecuente, con un 16% de los contenidos monitorizados.
El observatorio advierte de una «presencia significativa» de mensajes racistas e islamófobos dirigidos contra selecciones nacionales, aficionados y deportistas. Pero hay una diana que destaca sobre todas las demás: Lamine Yamal.
El joven delantero del Barcelona, de nacionalidad española pero con origen marroquí por vía paterna y ecuatoguineano por vía materna, se ha convertido en el principal objetivo de una oleada de comentarios discriminatorios. El gesto musulmán del suyud con el que celebró su gol en el torneo fue utilizado para cuestionar su pertenencia y legitimidad como representante de la selección española, con expresiones tan graves como «nuestras raíces humilladas», «moro asqueroso», «moros nunca» o «no es digno de ser español».
No es la primera vez que el jugador —uno de los mayores talentos del fútbol mundial— sufre ataques por sus orígenes. Durante la polémica generada por las declaraciones del expresidente del Gobierno español Mariano Rajoy, que tildó a la selección francesa de equipo «sin franceses», Yamal respondió con una lección de madurez: «Si el fútbol sirve para algo, es para integrar, en el nivel de la sociedad». Sus palabras, sin embargo, no han frenado una maquinaria de odio que utiliza su identidad como arma arrojadiza.
El informe de OBERAXE revela un «incremento significativo» de los mensajes que deshumanizan o degradan gravemente a las personas de origen norteafricano: han pasado a representar el 48% del total, 25 puntos más que el mes anterior. Se trata de un salto cualitativo que trasciende el insulto ocasional para adentrarse en la negación de la humanidad del otro.
El 89% de los mensajes analizados empleó lenguaje agresivo explícito con insultos, amenazas o descalificaciones directas. Un 32% de los contenidos incorporó imágenes, vídeos, memes o lenguaje codificado, recursos que facilitan la viralización y dificultan la detección algorítmica. El 32% de los mensajes presenta a los grupos diana como una amenaza, mientras que el 10% incita directamente a la expulsión de personas extranjeras.
El 61% de los contenidos reportados fue retirado por las plataformas digitales, cuatro puntos porcentuales menos que en mayo. Las tasas de eliminación varían de forma significativa: TikTok lidera con un 98%, seguida de X (antiguo Twitter) con un 93% y Facebook con un 62%. En el extremo opuesto se sitúan Instagram (32%) y YouTube (8%), que apenas eliminan uno de cada diez contenidos denunciados.
Los datos de OBERAXE no son solo una estadística. Son el reflejo de una realidad que afecta directamente a la comunidad marroquí en España —una de las diásporas más numerosas y consolidadas del país vecino— y que pone en entredicho los discursos oficiales de convivencia e integración. Que el 88% de los mensajes de odio se dirija contra personas de origen norteafricano no es fruto de la casualidad: es el síntoma de un malestar que encuentra en las redes sociales un altavoz sin filtros.
El fútbol, como dijo Lamine Yamal, debería servir para integrar, no para dividir. Pero los datos demuestran que, al menos en el ecosistema digital español, la lección aún no se ha aprendido.
