Los Leones del Atlas regresan a Marruecos tras firmar otro Mundial para la historia

 

Rue20 Español/Rabat

La selección marroquí aterrizó en Rabat en la madrugada de este domingo tras completar su segunda participación consecutiva entre las ocho mejores del mundo, reafirmando el estatus de Marruecos como potencia mundial del fútbol.

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La madrugada de este domingo ha tenido un sabor agridulce para el fútbol marroquí. Alrededor de las 2:00, el vuelo privado procedente de Boston tocaba tierra en el aeropuerto de Rabat-Salé con la expedición de los Leones del Atlas a bordo.

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El regreso se produce dos días después de la eliminación en cuartos de final ante Francia (2-0), pero el recibimiento, aunque sin el estruendo de las semifinales de 2022, ha estado cargado de un profundo orgullo nacional. Y es que esta selección no ha vuelto para pedir disculpas, sino para reivindicar una trayectoria que consolida a Marruecos como la gran referencia del fútbol africano y árabe en el escenario mundial.

La campaña en Estados Unidos, México y Canadá ha sido, sin duda, una de las más brillantes de la historia del fútbol marroquí. Bajo la dirección de Mohamed Ouahbi, el conjunto nacional completó más de un mes de competición con un balance que invita al optimismo.

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En la fase de grupos, los Leones del Atlas demostraron su carácter competitivo empatando con la pentacampeona Brasil (1-1), y sellando su clasificación con victorias ante Escocia (1-0) y Haití (4-2), lo que les valió el segundo puesto del Grupo C con siete puntos.

Sin embargo, fue en la fase eliminatoria donde el equipo grabó su nombre con letras de oro. En dieciseisavos de final, Marruecos eliminó a Países Bajos en una dramática tanda de penaltis. La solvencia mostrada ante el conjunto neerlandés fue el preludio de una actuación histórica en octavos, donde los de Ouahbi arrollaron a Canadá con un contundente 3-0. Azzedine Ounahi fue el gran protagonista de aquella noche al firmar un doblete que desató la euforia en las gradas del NRG Stadium de Houston.

El sueño se truncó en Boston ante una Francia que se mostró superior. Pero, a diferencia de la semifinal de 2022, esta caída tiene un matiz muy distinto: el de la consolidación. Marruecos no fue una revelación; fue un candidato. Y lo demostró plantando cara a una de las selecciones más poderosas del planeta.

En este contexto, es imposible no mirar atrás y valorar la dimensión de lo logrado. Tras alcanzar las semifinales en Catar 2022, el equipo ha repetido presencia en cuartos de final, algo que muy pocas selecciones no europeas o sudamericanas pueden presumir. Pero hay un dato que engrandece aún más esta gesta: en el primer Mundial con 48 selecciones, Marruecos fue el único representante de África y del mundo árabe en alcanzar los cuartos de final. No es un logro menor; es la constatación de que el fútbol marroquí ha dejado de ser una excepción para convertirse en una constante.

El torneo deja la imagen de una selección competitiva, ambiciosa y consolidada entre las referencias del fútbol internacional. Los jugadores disfrutarán ahora de un merecido periodo de descanso antes de retomar el camino hacia la Copa Africana de Naciones Pamoja 2027.

Marruecos vuelve a casa. Pero no lo hace como un equipo que se despide, sino como una selección que ha venido para quedarse entre los grandes. El futuro, con la mirada puesta en el Mundial que coorganizará en 2030, se presenta más esperanzador que nunca.

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