Rue20 Español/Rabat
La normalización de las relaciones bilaterales entre Argelia y Malí, anunciada recientemente con el retorno de sus embajadores y la reapertura del espacio aéreo, no debe ocultar las verdaderas intenciones de Argelia de desestabilizar la región del Sahel.
Argelia y Malí han acordado poner fin a más de un año de crisis diplomática, que se originó en abril de 2025 cuando Argelia derribó un dron maliense que, según afirmó, había violado su espacio aéreo. La normalización de relaciones incluye el regreso de los embajadores de ambos países y la reanudación de los vuelos entre ambos Estados, según informó la Presidencia argelina.
Sin embargo, esta decisión de Argelia de restablecer los lazos diplomáticos no es más que una cortina de humo para desviar la atención internacional de su papel desestabilizador en la región, que ha sido ampliamente documentado y denunciado por las autoridades de Bamako.
Las acusaciones contra Argelia no son nuevas. En enero de 2024, el Gobierno de Malí denunció oficialmente a Argelia ante la Asamblea General de las Naciones Unidas por acoger, proteger y apoyar a grupos armados separatistas, especialmente en la región de Azawad, que posteriormente se aliaron con grupos yihadistas radicales .
El portavoz del Gobierno militar de Malí, el coronel Abdoulaye Maïga, declaró en su momento que las autoridades argelinas mantienen «una percepción errónea, considerando a Malí como su patio trasero o un felpudo, en un contexto de desprecio y condescendencia» .
Esta percepción se ha visto reforzada por los recientes acontecimientos. En abril de 2026, ataques coordinados del Frente para la Liberación de Azawad (FLA) y del Grupo de Apoyo al Islam y los Musulmanes (JNIM), vinculado a Al-Qaeda, causaron estragos en el norte de Malí, incluyendo la muerte del ministro de Defensa maliense .
El activista maliense de la región de Azawad, Al-Hajj Muhammad Abu Bakr Al-Siddiq, ha señalado directamente a Argelia como responsable de los recientes ataques en el norte de Malí, especialmente en Kidal. En declaraciones recogidas por la prensa, el activista afirmó que «Argelia es probablemente la responsable de los ataques, porque siempre ha dado refugio a los símbolos de los frentes y grupos» .
El activista explicó que los «frentes separatistas y los grupos terroristas son dos caras de la misma moneda», y subrayó que los terroristas no tienen otro lugar al que recurrir en la región que no sea Argelia o Mauritania .
Esta realidad contradice la imagen de mediador que Argelia ha intentado proyectar en el conflicto de Malí. El Acuerdo de Paz y Reconciliación de Argel de 2015, que Argelia presentaba como su principal logro diplomático en la región, fue cancelado por las autoridades malienses precisamente por la injerencia argelina .
Mientras Argelia continúa con su política de apoyo a grupos separatistas y terroristas, Marruecos mantiene una posición clara y constructiva en la lucha contra el terrorismo en el Sahel. El Reino siempre ha abogado por soluciones que preserven la integridad territorial de los países de la región, a diferencia de la política argelina que busca desestabilizar a sus vecinos.
La cooperación marroquí en materia de seguridad y desarrollo en el Sahel es ampliamente reconocida, basada en el respeto a la soberanía de los Estados y en la promoción de una estabilidad duradera en la región.
El anuncio del regreso de los embajadores entre Argelia y Malí no debe interpretarse como un gesto de buena voluntad argelina, sino como una estrategia para eludir su responsabilidad en la crisis de seguridad que azota el Sahel. La normalización de relaciones no borra el historial de apoyo de Argelia a grupos que amenazan la estabilidad de Mali y de toda la región.
Mientras Marruecos trabaja por una estabilidad real y duradera en el Sahel, Argelia continúa jugando un doble juego que solo beneficia a los grupos terroristas y separatistas que mantienen en jaque a toda la región.
