Rue20 Español/ Boston
Meryem Ghoua
Los Leones del Atlas completaron este miércoles su última sesión de preparación antes de los cuartos de final. Ismael Saibari volvió a quedar al margen del grupo, mientras Chadi Riad se ejercitó con normalidad pese al vendaje en la rodilla.
Marruecos ya escribió una línea propia en la historia del fútbol africano al convertirse, con su pase a estos cuartos de final, en la primera selección del continente en alcanzar esa instancia en dos Mundiales consecutivos.

Una victoria este jueves ante Francia ampliaría todavía más esa gesta: supondría el regreso de los Leones del Atlas a una semifinal mundialista, apenas cuatro años después de la histórica actuación de Catar 2022, donde precisamente los propios Bleus cerraron el camino marroquí con un 2-0 en semifinales.
El duelo, programado para las 21:00 horas (hora de Marruecos) en el Gillette Stadium de Boston, llega con la selección de Mohamed Ouahbi más pendiente de la enfermería que de la pizarra táctica. El nombre que más preocupa es el de Ismael Saibari, ausente de nuevo este miércoles en la última sesión colectiva antes del choque, un indicio que refuerza las dudas sobre su disponibilidad para el once inicial.
El centrocampista, incorporado hace apenas unos días al Bayern de Múnich en una operación cercana a los 55 millones de euros, se ha erigido en el gran referente ofensivo marroquí en este torneo: sus tres goles ante Brasil, Escocia y Haití durante la fase de grupos permitieron a Marruecos cerrar esa ronda como segundo del Grupo C. Su calvario físico comenzó en los octavos de final frente a Canadá, cuando tuvo que retirarse a los 22 minutos por una molestia en el isquiotibial derecho, cediendo su lugar a Sofiane Rahimi.

Las primeras pruebas médicas, entre ellas una resonancia realizada esta semana en Boston, descartaron una lesión de gravedad, lo que introdujo algo de optimismo en la concentración marroquí. Aun así, el atacante de 25 años continúa trabajando de forma diferenciada bajo control del cuerpo médico y técnico, sin que la Federación Real Marroquí de Fútbol haya confirmado todavía si estará en condiciones de vestirse de corto ante los franceses.
Mejores noticias llegaron, en cambio, desde el frente defensivo. Chadi Riad, arrastrando molestias en la rodilla desde el golpe recibido ante Países Bajos en dieciseisavos de final, se sumó esta vez al trabajo grupal completo, con la articulación protegida por un vendaje, tras varias jornadas alternando sesiones individuales en bicicleta estática. Su evolución se interpreta como una buena señal de cara al compromiso decisivo.
Las bajas no son una novedad para el combinado marroquí en esta cita mundialista. Antes incluso del arranque del torneo, la federación ya había confirmado las ausencias de Nayef Aguerd y Abdessamad Ezzalzouli, ambos lesionados durante el amistoso de preparación ante Noruega disputado el 7 de junio.
Pese al parte médico incierto, el vestuario llega con la moral alta tras superar a Países Bajos en la tanda de penaltis y golear 3-0 a Canadá, uno de los tres países anfitriones del torneo, en la ronda anterior. «Ya no somos una sorpresa», resumió Mohamed Ouahbi tras aquel triunfo, subrayando que hoy, cuando se habla de Marruecos en el circuito mundialista, se habla de un candidato real y no de una revelación pasajera.
El ganador del choque entre Marruecos y Francia se medirá en semifinales al vencedor del cruce entre España y Bélgica, previsto para el 14 de julio en el AT&T Stadium de Dallas. Para los Leones del Atlas, respaldados en suelo estadounidense por una numerosa comunidad de aficionados marroquíes, la cita de Boston representa la oportunidad de tomar revancha de aquella noche de Catar y de seguir ampliando las fronteras del fútbol africano en la Copa del Mundo.
