Sánchez planta cara a Trump y reivindica la fortaleza de la relación España-EEUU

 

Rue20 Español/Rabat

En el mismo día en que Donald Trump ordenaba cortar «todo el comercio» con España y la calificaba de «causa perdida» y «aliado terrible», el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, intentaba apagar el fuego desde Ankara.

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Mientras Madrid sufría el vendaval verbal del inquilino de la Casa Blanca, el Reino de Marruecos observaba desde una posición de privilegio: hace apenas tres meses, Rabat y Washington sellaron una hoja de ruta de defensa para diez años que eleva al país magrebí al nivel de los socios más cercanos de la OTAN, con acceso a tecnología antes reservada exclusivamente a los miembros de la Alianza.

La cumbre de la OTAN celebrada este miércoles en la capital turca quedó marcada por la nueva embestida de Trump contra uno de los socios europeos del Atlántico. «España es una causa perdida. No quiero hacer ningún negocio comercial con España. Corten todo el comercio con España, por favor, incluidas las visitas», ordenó el mandatario estadounidense, dirigiéndose a su secretario del Tesoro, Scott Bessent, en una rueda de prensa junto al secretario general de la Alianza, Mark Rutte. El republicano justificó su arrebato alegando que Madrid se niega a elevar su gasto en defensa hasta el 5 % del PIB y que se mostró «hostil» al no apoyar la ofensiva estadounidense contra Irán.

Horas después, Sánchez minimizaba el incidente. «He tenido una charla informal con el presidente de Estados Unidos. Hemos hablado de fútbol, del Mundial en Estados Unidos. No ha habido ninguna tirantez, al contrario, todo ha sido amabilidad», relató el líder socialista a la prensa tras concluir la cumbre. El presidente del Gobierno español aseguró que las relaciones bilaterales son «muy, muy positivas» en lo social, cultural, económico y político, y pidió tomar las declaraciones de Trump «con calma y con paciencia».

Sánchez reivindicó, además, que España «ha venido a la cumbre con los deberes hechos». El país ha elevado su gasto militar del 0,9 % del PIB en 2018 al 2 % en 2026, y es el séptimo aliado que más ha cumplido con sus compromisos, según sus propios cálculos. No obstante, esa cifra sigue muy por debajo del 5 % que Trump exige a los miembros de la OTAN. El presidente español anunció también que Madrid se sumará a la misión de fuerzas terrestres avanzadas en Finlandia para proteger el flanco ártico.

Mark Rutte, jefe de la Alianza, salió al paso de los ataques del presidente estadounidense recordando el «gran paso dado el año pasado» por España en materia de gasto militar. «Sentimos que esta Alianza está más unida que nunca», afirmó Rutte en Ankara. Por su parte, la Comisión Europea aseguró que «siempre garantizará que los intereses de la Unión Europea y de sus Estados miembros estén completamente protegidos», y pidió a Washington que respete el pacto comercial vigente, que establece un arancel del 15 % a los productos europeos a cambio de la libre circulación de bienes industriales estadounidenses en el bloque.

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Mientras la tormenta azotaba a Madrid, Rabat mantenía su perfil de socio imprescindible para Washington. En abril de 2026, el ministro delegado marroquí encargado de la Administración de Defensa Nacional, Abdellatif Loudiyi, y el subsecretario estadounidense de Defensa, Elbridge Colby, firmaron en el Pentágono una hoja de ruta de cooperación militar para el periodo 2026-2036. El acuerdo permite a las Fuerzas Armadas Reales acceder a sistemas de armamento reservados hasta entonces a los miembros de la OTAN, incluyendo el sistema de comunicación táctica Link-16, que permite el intercambio de datos de combate en tiempo real con el ejército estadounidense.

«Esta hoja de ruta marcará el rumbo de nuestra histórica relación en materia de defensa durante la próxima década», declaró Colby en el momento de la firma. El pacto convierte a Marruecos en un laboratorio operativo para 40 empresas tecnológicas estadounidenses y refuerza su posición como anfitrión del African Lion, las mayores maniobras militares que el Mando África de Estados Unidos realiza en el continente. La edición de 2026, celebrada entre abril y mayo, integró por primera vez al ejército marroquí en el sistema Link-16, un hito que posiciona a Rabat como el ejército más avanzado del continente africano en interoperabilidad con la OTAN.

Marruecos fue designado aliado principal extra-OTAN por Estados Unidos en 2004, una condición que comparte con un reducido grupo de países como Israel, Japón, Australia y Egipto. En febrero de 2026, el Senado estadounidense impulsó además una iniciativa legislativa que podría convertir a Rabat en uno de los principales nodos logísticos de Washington entre el Mediterráneo, el Atlántico y el Sahel, con la creación de bases logísticas y centros de entrenamiento en territorio marroquí.

El contraste entre el trato dispensado por Trump a España y el refuerzo de la alianza con Marruecos no es casual. Las tensiones entre Madrid y Washington se han acentuado desde que el Gobierno de Sánchez se negó a principios de año a autorizar el uso de las bases españolas de Rota y Morón para operaciones relacionadas con la guerra contra Irán, y desde su oposición a la ofensiva militar conjunta de Estados Unidos e Israel contra Teherán. A ello se suman los desacuerdos sobre el gasto en defensa y el reconocimiento del Estado palestino por parte de España en 2024.

En este contexto, Marruecos se ha consolidado como el principal socio militar de Estados Unidos en el norte de África y el Mediterráneo occidental. El puerto de Tánger Med ya supera en tráfico a Algeciras y Valencia, y la Iniciativa Atlántica marroquí proyecta a Rabat como nodo logístico clave entre África, Europa y el Atlántico. Washington, por su parte, ha respaldado reiteradamente la posición marroquí sobre el Sáhara, incluyendo el reconocimiento de la soberanía de Rabat sobre el territorio por parte de Trump en 2020 y la condena en la ONU de los ataques del Polisario contra la ciudad de Smara en mayo de 2026.

Mientras Sánchez y Trump intercambiaban palabras sobre fútbol y golf en los pasillos de Ankara, la geografía estratégica del Mediterráneo occidental seguía su mutación. Con España en la diana de la ira del presidente estadounidense y Marruecos blindando su alianza con el Pentágono, el flanco sur de la OTAN contempla un nuevo reparto de influencias en el que Rabat juega ya un papel central.

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