Rue20 Español/Rabat
Las recientes declaraciones del presidente argelino, Abdelmadjid Tebboune, difundidas por la televisión pública de su país, han reavivado el debate sobre una posible evolución en la postura oficial de Argel respecto al contencioso del Sahara marroquí.
En un discurso marcado por mensajes breves pero significativos, el mandatario aludió al proceso en curso en el seno de Naciones Unidas, sugiriendo que la dinámica internacional avanza hacia una solución concreta.
Sin extenderse en detalles, Tebboune afirmó que el expediente del Sáhara “sigue su curso en el marco de la ONU”, una formulación que, según diversos analistas, deja entrever una aceptación implícita del marco promovido por el Consejo de Seguridad, centrado en una solución política duradera. Esta referencia coincide con la resolución 2797, adoptada a finales de octubre de 2025, que refuerza el enfoque de una autonomía bajo soberanía marroquí como base de negociación.
El posicionamiento actual contrasta con declaraciones anteriores del propio dirigente argelino, quien había reiterado su apoyo al principio de la presunta “autodeterminación”. El cambio de tono, aunque matizado, parece reflejar un contexto diplomático en transformación, marcado por una creciente presión internacional para cerrar un diferendo que se prolonga desde hace décadas.
Cabe recordar que Argelia no participó en la votación de dicha resolución, optando por ausentarse de la sesión del Consejo de Seguridad. No obstante, el texto adoptado no solo consolida la iniciativa marroquí de autonomía, sino que también identifica a Argelia como actor implicado en el proceso, instándola a contribuir activamente a una solución negociada.
En este contexto, la reciente visita del subsecretario de Estado estadounidense, Christopher Landau, a Argel y Rabat, parece haber influido en el discurso oficial argelino. Tebboune destacó públicamente la calidad del diálogo con el responsable estadounidense, subrayando una convergencia renovada pese a diferencias pasadas, lo que sugiere un reajuste en las prioridades diplomáticas del país.
Más allá del dossier del Sáhara que, el presidente argelino abordó otros temas regionales, aunque sin profundizar, en una intervención que algunos observadores consideran cuidadosamente editada. La brevedad con la que trató ciertos asuntos sensibles contrasta con la relevancia estratégica de los mismos, en particular en lo relativo a la seguridad en el Sahel y las tensiones con países vecinos.
En conjunto, estas declaraciones apuntan a una posible inflexión en la narrativa oficial de Argelia, que, parece adaptarse a una realidad internacional cada vez más favorable a una solución política basada en el compromiso.
