Rue20 Español/Rabat
Ocho años de obras, miles de profesionales implicados y un coste final que superó ampliamente las previsiones iniciales. La Torre Mohammed VI, inaugurada el pasado 13 de abril de 2026 por el Príncipe Heredero Moulay El Hassan, se presenta hoy como uno de los proyectos más ambiciosos del Marruecos contemporáneo.
Este lunes, el edificio abrió sus puertas a los medios de comunicación en una visita guiada que permitió descubrir, desde dentro, las múltiples dimensiones de este nuevo símbolo urbano.

Situada entre Rabat y Salé, la torre —que alcanza los 250 metros de altura y 55 plantas— se impone ya como la más alta del país y una de las más elevadas del continente africano. Más allá de su verticalidad, el proyecto encarna una visión arquitectónica que combina modernidad, referencias culturales y proyección internacional.
Diseñada por el arquitecto español Rafael de la Hoz en colaboración con el marroquí Hakim Benjelloun y con interiores firmados por Pierre-Yves Rochon, la torre presenta una silueta inspirada en un cohete. Esta forma remite a una anécdota fundacional vinculada al empresario Othman Benjelloun, impulsor del proyecto, cuya visita a la NASA en 1969 sembró la idea que hoy se materializa medio siglo después.

La ejecución corrió a cargo del grupo belga Besix —reconocido por proyectos como el Burj Khalifa— junto a la firma marroquí TGCC. En total, cerca de 2.500 profesionales de 15 nacionalidades participaron en la obra, según destacó Leila Haddaoui, directora general adjunta de O Tower, promotora del proyecto respaldada por Bank of Africa, RMA y O Capital Group.
El complejo combina usos diversos. Las primeras plantas albergan espacios de servicios, un salón de eventos con capacidad para hasta 1.000 personas y varios restaurantes, entre ellos Magnolia, dirigido por el chef Lahcen Hafid. En los niveles intermedios se distribuyen oficinas y apartamentos, cuya comercialización aún no ha comenzado.

Uno de los principales atractivos es el hotel de lujo Waldorf Astoria, que ocupa del piso 29 al 49 y marca su primera implantación en África. Con 55 habitaciones —incluidas 38 suites—, el establecimiento apuesta por una integración notable de la artesanía marroquí en su diseño, desde el zellige hasta el damasquinado. La oferta se completa con el restaurante Aldabaran, firmado por el chef Alain Ducasse, además de spa, piscina cubierta y espacios exclusivos como el Peacock Alley.
En lo más alto, los pisos 50 y 51 ofrecen una experiencia cultural y turística singular. El primero propone una inmersión en realidad aumentada sobre el patrimonio de Rabat y Salé, mientras que el segundo, bautizado “Cockpit”, acoge la exposición permanente “El cielo habla árabe”, dedicada a la astronomía en la edad de oro árabe-andalusí. Estas visitas, abiertas al público, ya registran reservas completas hasta junio.
El proyecto también destaca por su dimensión artística, con cerca de 7.000 obras y piezas creadas por 143 artistas y artesanos, consolidando una de las colecciones privadas más relevantes del norte de África.

En el plano financiero, la torre refleja igualmente los desafíos de su tiempo. El coste inicial, estimado en 4.000 millones de dírhams, se elevó finalmente a 6.500 millones debido a factores como la complejidad de las cimentaciones —que alcanzan los 60 metros de profundidad—, los retrasos derivados de la pandemia de COVID-19 y el encarecimiento de materiales como el aluminio.
Superadas estas dificultades, la Torre Mohammed VI se erige hoy como un emblema de ambición arquitectónica y desarrollo urbano, y como una vitrina del saber hacer marroquí proyectada hacia el mundo.

