Rue20 Español/Ciudad de México
Moisés Amselem Elbaz*
En un mundo cada vez más interconectado, Latinoamérica ha dirigido su mirada hacia Marruecos, reconociendo en el Reino alauí una puerta de acceso privilegiada al continente africano. Este acercamiento se ha materializado recientemente con la visita oficial de una delegación ecuatoriana de alto nivel, recibida en Tánger por Omar Kadaoui, presidente de la CGEM Tánger-Tetuán-Al Hoceima.
La presencia de la Ministra de Relaciones Exteriores de Ecuador, Gabriela Sommerfeld, junto a inversionistas y empresarios de su país, refleja una tendencia creciente: las naciones latinoamericanas buscan diversificar sus alianzas económicas y Marruecos emerge como un socio estratégico clave. No se trata solo de comercio; es una apuesta por la complementariedad geopolítica y económica.

Durante el encuentro, Kadaoui destacó el rol de la CGEM como impulsor del tejido empresarial regional y presentó las ventajas competitivas del Norte de Marruecos, una región que ha experimentado una transformación sin precedentes gracias a megaproyectos de infraestructura, estabilidad política y visión de futuro.
«Este diálogo abre caminos concretos para la cooperación en sectores de alto valor añadido», señaló Kadaoui.
Ecuador no llega por casualidad. Llega porque Marruecs ha sabido posicionarse como hub logístico, financiero y industrial entre Europa, África y América. Y lo hace en un momento en el que Latinoamérica busca reducir dependencias históricas y abrirse a nuevos mercados.
La visita permitió identificar ejes de colaboración en agricultura tecnificada, energías renovables, industria automotriz y turismo, entre otros. Pero más allá de los acuerdos comerciales, este acercamiento simboliza algo más profundo: el reconocimiento de Marruecos como actor continental sólido y confiable.

Latinoamérica está tomando nota. Y lo hace a través de países como Ecuador, que hoy explora con seriedad las oportunidades que ofrece un Marruecos moderno, estabilizado y proyectado hacia el futuro.
No se trata de una moda pasajera. Es el inicio de una relación estratégica sur-sur que promete redefinir los mapas económicos del mañana.
*Colaborador.
