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viernes, junio 5, 2026

Sara Kassir: América Latina está cada vez más convencida de apoyar la integridad territorial de Marruecos sin dejarse llevar por la desinformación

 

Rue20 Español/Rabat

Entrevistada por El Abbas Tahri Joutey Hassani 

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En un mundo cada vez más interconectado, las trayectorias personales que cruzan continentes ofrecen una mirada privilegiada sobre los desafíos de la identidad, la comunicación y la diplomacia cultural. Entre Marruecos y América Latina, nuevas voces emergen para tender puentes, analizar narrativas y desmontar percepciones, en un contexto marcado por la globalización informativa y las tensiones propias de la era digital.

En esta línea, Rue20 Español conversa con Sara Kassir*, analista de medios y traductora marroquí residente en El Salvador, cuya experiencia profesional y vital encarna esa intersección entre culturas. Desde su llegada a Centroamérica en un momento particularmente complejo, su recorrido ha estado marcado por la adaptación, el rigor informativo y una constante reflexión sobre el papel de los medios en la construcción de realidades.

A través de su testimonio, se dibuja el retrato de una generación de profesionales marroquíes que, más allá de las fronteras, contribuyen activamente a la proyección internacional de Marruecos. Su labor en el ámbito mediático y su paso por el entorno diplomático le han permitido desarrollar una mirada crítica sobre la desinformación, incluyendo su impacto en cuestiones sensibles como la del Sáhara marroquí; así como comprender en profundidad las dinámicas de la comunicación internacional en contextos diversos.

Esta entrevista aborda, además, cuestiones clave como la evolución de las relaciones entre Marruecos y América Latina, el papel creciente de la diplomacia cultural y los desafíos de preservar la identidad en entornos lejanos. Todo ello desde una perspectiva personal que combina experiencia profesional, compromiso cultural y una visión matizada de los vínculos entre ambas regiones.

—Sara, para comenzar, desde tu experiencia personal y profesional, ¿cómo te definirías hoy como marroquí viviendo en El Salvador? ¿Qué te llevó a especializarte en el análisis de medios y la comunicación, y de qué manera conectas ese recorrido con tu herencia cultural y tu vida en América Latina?

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Antes que nada, permíteme decirte que mi andanza por América Latina no ha sido nada producto del azar ni fruto del destino ya que lo llevaba anhelando por años, y solo esperaba la ocasión idónea para emprender este camino. Ahora bien, el hecho de instalarme en El Salvador específicamente, o como se llama comúnmente por esta parte del mundo ”el Pulgarcito de América”, en el 2021 o sea en plena pandemia del Covid-19, fue algo azarosa dadas las circunstancias socioeconómicas de aquel entonces, fomentadas por la escasez de las ofertas laborales atractivas y competitivas en el área de los Medios de Comunicación o/y traducción (siendo los dominios en que estoy especializada). Dicho esto, puedo confirmar que cuando se me presentó una oportunidad laboral que juzgué de interés, en el otro lado del charco, tenía que agarrarla sí o sí, fue realmente un paso gigante tanto a nivel de mi vida personal como profesional, sin embargo no fue nada fácil alejarme de mi familia, y establecerme en un país cuya reputación no ha sido de las mejores a nivel mundial, hace años atrás, antes de que conozca el giro inesperado e impactante, para convertirse hoy en dia, y gracias a la gestión firme de su presidente Nayib Bukele, en uno de los países más seguros de latinoamérica.

Mentiría si dijera que, para mí, la experiencia de vivir acá y toda la andanza recorrida hasta ahora fueron un camino de rosas. Ha sido y sigue siendo un desafío a diario y una lucha perpetua para poderme adaptar siendo una joven marroqui musulmana en una sociedad cuyos rituales y tradiciones son totalmente diferentes y lejanos a los nuestros; sin embargo y con el paso del tiempo, la apertura cultural de los salvadoreños me permitió sumergirme sin que me pese realmente esta transición, y a la vez sin sentirme despojada de mi herencia cultural marroquí tan diversificada como enriquecedora.

—Tu paso por una representación diplomática árabe en El Salvador te ha permitido acercarte al ámbito diplomático desde dentro. ¿Cómo ha influido esta experiencia en tu desarrollo profesional y en tu manera de analizar los medios y comprender las dinámicas de la comunicación internacional?

Para mí, es todo un privilegio poder integrarme a la misión diplomática donde laboro actualmente y aportar mi granito de arena y enriquecer mi perfil profesional siendo Analista de Medios de Comunicación y Traductora en una representación diplomática árabe en América Central. De hecho, enfrento a diario situaciones tan tajantes como desafiantes que requieren de unas ciertas habilidades lingüísticas y comunicativas bien arraigadas, intentando velar por la precisión, el sentido de análisis y sobre todo, el afán de estar en la búsqueda constante de las noticias verificadas desde fuentes fidedignas.

Tomando en cuenta la especificidad del trabajo en una representación diplomática y las exigencias que supone la misma, puedo admitir que aprendí, a lo largo de mis 5 años de experiencia, a adaptar mi discurso y estilo a los diferentes contextos que se me presentaron, de modo que aprendí, por ejemplo, que no es lo mismo dirigirse a un público general, por medio de las redes sociales, para informarles sobre un hecho X, partiendo de lo que aparece en el comunicado de una agencia de prensa, que informar sobre un evento o una visita oficial de un alto funcionario de un país X, informando sobre su agenda o relatando los objetivos de las reuniones que mantuvo durante su visita oficial a tal o tal Estado.

—Como investigadora y analista de medios, has abordado desafíos informativos en América Central, especialmente la desinformación. ¿Cómo evalúas el impacto de la desinformación en la percepción de Marruecos en la región y en sus relaciones con América Latina? ¿Qué mecanismos o estrategias consideras más eficaces para contrarrestarla?

La desinformación en cuanto al tratamiento de temas relacionados con América Latina en general, y con El Salvador en particular, abunda ya que muchos medios internacionales de comunicación intentaron por ejemplo aprovechar de la crisis de la pandemia para difundir informaciones erróneas y sesgadas sobre algunos países latinoamericanos, como el tratamiento frágil e inhumano de ciertos gobiernos hacia sus ciudadanos con el fin de promover su economía, etc.

Hablando del caso de El Salvador, no puedo omitir los grandes “bulos” que aparecieron (y que siguen apareciendo) acerca del presidente Nayib Bukele por parte de muchos medios, lo cual desgraciadamente distorsiona la opinión pública en cierto aspecto, sobre todo si no se procede a la indagación profunda e investigación necesaria para confirmar o negar tales relatos, dando el claro ejemplo de los pandilleros que fueron detenidos por la policía salvadoreña, en el marco del régimen de excepción de Bukele, lo cual provocó fuertes críticas por parte de muchas asociaciones de DDHH, por ser considerado como “inhumano” y “abusivo”.

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En lo que se refiere a la desinformación y su relación con la imagen que supo construir el Reino de Marruecos en América Latina de forma general, déjame decirte que gracias a la Política Real visionaria y al trabajo arduo y constante de las embajadas marroquíes en la región, dicha percepción es cada vez más clara y nítida por parte de los países latinoamericanos, lo cual no deja margen de equivocación, cerrando todas las puertas de la desinformación, sobre todo cuando el receptor está avisado.

—Desde tu perspectiva, ¿cómo describirías la evolución de las relaciones entre Marruecos y América Latina en los últimos años? ¿Qué oportunidades y retos destacarías, y qué papel puede desempeñar la diplomacia cultural en el fortalecimiento de estos vínculos?

Las relaciones entre Marruecos y América Latina están, a mi parecer, en su pleno auge, puesto que los países de la región están posicionándose, cada vez más, al lado correcto de la historia, mostrando su apoyo a la integridad territorial del Reino de Marruecos, y al plan de la autonomía propuesto ante las Naciones Unidas y aprobado por el Consejo de Seguridad el año pasado.

Sin embargo, dicho esto, es necesario poner énfasis en el rol imprescindible que desempeña la diplomacia cultural en el refuerzo y la promoción de las relaciones entre Marruecos y América Latina, de forma que América Latina pueda admirar la gran variedad cultural marroquí, desmoronando así todas las barreras culturales o las relacionadas con la distancia física existentes.

—En los últimos tiempos, países como Panamá, Ecuador y Bolivia han modificado su posición respecto al Polisario y han mostrado acercamiento a Marruecos en relación con la cuestión del Sáhara. ¿Cómo interpretas estos cambios desde tu conocimiento de la región y tu visión como marroquí?

Tal y como indiqué anteriormente, los países latinoamericanos están cada vez más convencidos de lo político e históricamente correcto: Apoyar el plan de la Autonomía propuesto por el Reino de Marruecos y aprobado por las Naciones Unidas, sin dejarse llevar por la desinformación circulada acerca de nuestra causa. Países como Panamá, Ecuador y Bolivia, entre otros, pudieron comprobar que al adoptar su postura actual toman lo correcto, abriendo paso por fin al fomento y la mejora continua de las relaciones bilaterales entre ambas partes.

—¿De qué manera puede la diplomacia cultural convertirse en una herramienta efectiva para consolidar las relaciones entre Marruecos y América Latina? En ese contexto, ¿qué rol desempeñan las comunidades marroquíes en el exterior —como la tuya en El Salvador— en la promoción cultural y el entendimiento mutuo?

La diplomacia cultural es una parte fundamental de la diplomacia tradicional y al mismo tiempo una pieza integrante de su éxito; asimismo, se puede decir que ambos forman la misma base y juegan de forma conjunta un papel importante en la promoción de la imagen de Marruecos en el exterior, y en este caso en América Latina.

Cabe destacar que países como Panamá, Colombia y Chile, entre otros, organizan periódicamente ferias y acontecimientos culturales para arrojar luz sobre la cultura marroquí, desde sus diferentes componentes (joyería, indumentaria, música, etc.); lo cual agrada enormemente a los ciudadanos de estos países y los acerca a la cultura y tradiciones marroquíes ancestrales.

Por otro lado, desde su apertura en San Salvador a finales del 2021, la Embajada del Reino de Marruecos en el país centroamericano ha jugado un papel importante en la promoción de las relaciones diplomáticas y culturas entre ambos países, así como el acercamiento de los marroquíes (una decena de MRE) que viven en El Salvador, sobre todo al organizar eventos culturales y encuentros que reúnen los miembros de la comunidad marroquí residente en el país.

Finalmente, como marroquí residente en El Salvador, ¿cómo viviste el Ramadán en un entorno cultural diferente? ¿Qué similitudes y diferencias encuentras respecto a Marruecos, y cómo influye esta experiencia en tu identidad y en tu vínculo con tus raíces?

Vivir el mes Sagrado de Ramadán en un país como El Salvador, cuya comunidad musulmana es muy pequeña, siempre me supuso un desafío como marroquí, sobre todo a nivel cultural, ya que la ausencia de una comunidad musulmana y otra marroquí grande en el país hace que el mes sagrado me resulte bastante desafiante. En Marruecos se suele crear un ambiente tradicional y espiritual muy especial, promoviendo la convivencia y el acercamiento familiar durante el mes de Ramadán, lo cual siempre me ha hecho falta acá en El Pulgarcito.

*Analista de Medios y Traductora marroquí residente en El Salvador.

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