Rue20 Español/Rabat
La séptima sesión de la Comisión Mixta de Cooperación marroquí-beninés, celebrada este martes en Cotonú, ha supuesto un nuevo espaldarazo a la integridad territorial del Reino de Marruecos.
La República de Benín ha reiterado su posición «firme y constante» de apoyo a la soberanía marroquí sobre todo su territorio, incluida la región del Sáhara, al tiempo que ha respaldado la iniciativa del Plan de Autonomía como «la única solución creíble y realista» para resolver este diferendo.
El comunicado conjunto que sancionó los trabajos de la reunión, copresidida por el ministro de Asuntos Exteriores, Cooperación Africana y Marroquíes Residentes en el Extranjero, Nasser Bourita, y la ministra de Asuntos Exteriores de Benín encargada de la Integración de los Afrodescendientes, Corinne Amori Brunet, refleja la sintonía entre ambos reinos en una cuestión de máxima prioridad para la diplomacia marroquí.
La titular de Exteriores beninesa, quien fue nombrada en el mes de mayo y se ha marcado como objetivo reforzar la presencia internacional de su país mediante la apertura de nuevas misiones diplomáticas, se felicitó expresamente por la adopción de la resolución 2797 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Dicho texto, aprobado el 31 de octubre de 2025 con once votos a favor y tres abstenciones —las de Rusia, China y Pakistán—, consagra el Plan de Autonomía bajo soberanía marroquí como base para un arreglo justo, duradero y mutuamente aceptable.
La resolución 2797, presentada por Estados Unidos como penholder en estrecha coordinación con Francia, supone un giro histórico en el tratamiento del conflicto. Por primera vez en décadas, el documento establece explícitamente que «una autonomía genuina bajo soberanía marroquí podría constituir la solución más viable» para resolver la disputa territorial. El Rey Mohammed VI calificó este respaldo como un punto de inflexión, subrayando que «habrá un antes y un después del 31 de octubre». La postura de Benín se alinea así con la de otras naciones africanas como Madagascar, que también renovó recientemente su apoyo a la integridad territorial del Reino y saludó la adopción de la misma resolución.
Pero el anuncio de mayor calado diplomático llegó cuando Amori Brunet aseguró que, en el marco de la revisión de su mapa diplomático y consular, Benín abogará por el establecimiento de un punto de presencia consular en la ciudad de Laayún, en el Sáhara marroquí. Este movimiento sitúa a Benín en la creciente lista de naciones africanas que han abierto representaciones en las provincias del sur del Reino, consolidando sobre el terreno el reconocimiento de la marroquinidad del Sáhara. La decisión adquiere especial relevancia en el contexto de la ofensiva diplomática que Rabat prosigue en el continente africano para consolidar apoyos en torno a su iniciativa de autonomía.
Asimismo, la ministra beninesa informó de su intención de realizar próximamente una misión a la ciudad de Dajla, con el fin de constatar el desarrollo económico y social que experimenta esta región y explorar las oportunidades para establecer asociaciones sobre el terreno. Dajla, convertida en un polo de inversiones y crecimiento, se erige como un ejemplo del dinamismo que el Reino de Marruecos ha impulsado en sus provincias del sur, atrayendo el interés de socios internacionales.
La reunión de la Comisión Mixta, séptima de su tipo, no solo ha refrendado la convergencia de posturas en el expediente del Sáhara, sino que ha puesto de manifiesto la solidez de los lazos de cooperación entre Marruecos y Benín. Ambos países han demostrado una voluntad compartida de profundizar en una asociación estratégica que trasciende lo político para abarcar ámbitos económicos, sociales y culturales, en el marco de la visión del Rey Mohammed VI de una integración africana basada en la cooperación sur-sur y el beneficio mutuo.
Con este nuevo respaldo, Marruecos suma un aliado más en el Golfo de Guinea que respalda sin ambages su integridad territorial, mientras la comunidad internacional, a través del Consejo de Seguridad, continúa consolidando el Plan de Autonomía como la hoja de ruta hacia una solución definitiva y consensuada. La apuesta de Benín por abrir un consulado en Laayún y explorar el potencial de Dajla no es sino el reflejo de una realidad incontestable: el Sáhara es, fue y será marroquí.
