Rue20 Español/Rabat
Marruecos refuerza su posición en los circuitos del comercio internacional impulsado por el valor estratégico de sus recursos naturales y por el desarrollo de su aparato industrial.
Así lo destaca un análisis de la organización estadounidense The Heritage Foundation, que sitúa al reino como un actor regional emergente en la red comercial global.
Según la institución, Marruecos «emerge como una potencia regional situada en el centro de la red comercial mundial», gracias a la importancia de sus minerales críticos y al crecimiento de sus capacidades manufactureras.
En particular, el país controla aproximadamente el 70% de las reservas mundiales de fosfatos, recursos esenciales para la producción de fertilizantes y para determinadas químicas utilizadas en baterías de fosfato de litio.
En este contexto, el ministro de Asuntos Exteriores, Nasser Bourita, se reunió a comienzos de febrero en Washington con el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, en el marco de una reunión ministerial dedicada a los minerales críticos. Durante el encuentro, ambas partes abordaron el fortalecimiento de la confianza entre socios económicos, la gestión responsable de los recursos naturales y la estabilidad de las inversiones en el sector minero marroquí.
Zonas francas e industrialización orientada a la exportación
El informe subraya también el papel estratégico de las zonas francas industriales en la política económica del país. Marruecos es actualmente el único país africano vinculado a Estados Unidos por un acuerdo de libre comercio, una ventaja que refuerza su atractivo para la inversión extranjera.
Entre las plataformas industriales destacadas figura Midparc, un ecosistema industrial especializado en aeronáutica, defensa y seguridad. Situado cerca de importantes infraestructuras logísticas que integran puertos, ferrocarriles y carreteras, este polo refleja la estrategia marroquí de industrialización orientada a la exportación.
Estas zonas francas se apoyan además en la posición geográfica del país, ubicado en la encrucijada de las rutas comerciales del Atlántico y el Mediterráneo, lo que facilita su integración en las cadenas globales de suministro.
Inversiones asiáticas en baterías y movilidad eléctrica
La creciente competitividad industrial del país también atrae importantes inversiones asiáticas, especialmente en los sectores vinculados al automóvil eléctrico y a la producción de baterías. Marruecos se ha convertido en un destino relevante para empresas chinas vinculadas a estas industrias.
En la región de Tánger, un polo industrial dedicado a la producción de baterías ha recibido alrededor de 10.000 millones de dólares en inversiones procedentes de China. Entre las empresas implicadas destaca Gotion High Tech, que ha destinado 1.300 millones de dólares a la ampliación de una gigafactoría de baterías.
Al mismo tiempo, compañías vinculadas a la cadena siderúrgica china participan en proyectos energéticos de gran escala, entre ellos el desarrollo del Gasoducto Marruecos‑Nigeria, una infraestructura estimada en 26.000 millones de dólares destinada a reforzar la integración energética regional.
Desafíos sociales y reformas económicas
Pese a estos avances, el país enfrenta todavía retos socioeconómicos significativos. Las cifras indican que cerca del 9% de la población activa permanece desempleada, mientras que el paro juvenil supera el 20%.
En términos macroeconómicos, el producto interior bruto per cápita ha registrado un crecimiento medio anual del 2,2% durante los últimos cuatro años. En el plano institucional, Marruecos obtiene una puntuación de 60,3 en el índice de libertad económica elaborado por The Heritage Foundation, lo que lo sitúa dentro de la categoría de economías “moderadamente libres”.
En paralelo, el país continúa impulsando reformas destinadas a mejorar la eficiencia del sistema judicial y reforzar la integridad de la acción pública.
En este contexto, Marruecos busca mantener un delicado equilibrio en sus relaciones económicas internacionales, reforzando su proximidad comercial con la Unión Europea mientras consolida vínculos estratégicos con Estados Unidos y China. Para la organización estadounidense, en un continente frecuentemente marcado por limitaciones administrativas y de infraestructuras, el reino aparece cada vez más como un modelo del potencial económico africano.
