Rue20 Español/Rabat
Marruecos se perfila como uno de los países africanos más avanzados en la producción de hidrógeno verde, un recurso estratégico en la nueva geopolítica energética marcada por la guerra en Ucrania, la rivalidad chino-estadounidense y las políticas proteccionistas globales.
Según la Fundación H2Global, el Reino ocupa un lugar destacado junto a Egipto,l Namibia y Sudáfrica en la carrera por el desarrollo de una economía nacional del “hidrógeno limpio”.
El informe de H2Global destaca varios factores clave que sustentan este liderazgo: un fuerte potencial solar y eólico, una estrategia nacional dedicada al hidrógeno, infraestructuras portuarias e industriales adaptadas a la exportación, y una demanda interna estructurante, especialmente en fertilizantes, lo que permite absorber localmente parte de la producción.
Avances concretos: la “Oferta Marruecos” y los proyectos del Sur
La firma de contratos preliminares con inversores nacionales e internacionales en el marco de la llamada “Oferta Marruecos” marca la entrada en fase operativa de cinco proyectos estratégicos en el sur del país. Estos proyectos buscan reforzar la soberanía energética de Marruecos y consolidar su posición en el sector del hidrógeno verde.
El papel del Grupo OCP, el gigante fosfatero nacional, se subraya como decisivo. Dentro de su plan de inversión global de 13.000 millones de dólares, OCP prevé instalar una unidad de producción de amoníaco verde de 7.000 millones de dólares, alimentada por 3,8 gigavatios (GW) de energía solar y eólica, con un objetivo de 3 millones de toneladas de amoníaco renovable para 2032. Este desarrollo no solo reduce la dependencia energética y de importaciones, sino que asegura la competitividad de las exportaciones marroquíes ante los mecanismos de ajuste de carbono europeos (CBAM).
Europa como objetivo estratégico
La proximidad geográfica con la Unión Europea y la creciente demanda de hidrógeno renovable convierten a Marruecos en un proveedor natural. Programas como el “REPowerEU” y las subastas “Double Auction” de H2Global, apoyadas por Alemania y Países Bajos, abren importantes oportunidades para exportaciones a largo plazo, siempre que los proyectos marroquíes cumplan con los estándares europeos de combustibles renovables no biológicos (RFNBO).
El informe destaca que, aunque Oriente Medio se fortalece como competidor en los mercados europeos y asiáticos, también puede actuar como socio tecnológico.
Ejemplo de ello es la participación de la saudí Acwa Power en un proyecto de hidrógeno renovable en Marruecos, con ambición de producir “acero verde” destinado a exportación.
Al mismo tiempo, la presión de China e India en la fabricación de electrolizadores y amoníaco renovable añade un desafío adicional: Marruecos debe acelerar la concreción de sus proyectos para pasar de potencial a proveedor efectivo antes de que los mercados se estructuren en torno a otros hubs dominantes.
Una ventaja estructural para la industrialización
La capacidad de Marruecos para internalizar parte de la cadena de valor —desde la producción de hidrógeno hasta el amoníaco, fertilizantes o acero verde— le permite reforzar la resiliencia industrial, crear empleo cualificado y aumentar el valor añadido local, evitando un modelo extractivo centrado únicamente en la exportación.
Según H2Global, el continente africano apenas ha captado 13 millones de los 8.000 millones invertidos mundialmente en hidrógeno limpio, y solo cinco proyectos han alcanzado decisiones finales de inversión, lo que sitúa a Marruecos como pionero en la región.
El desafío para el Reino ahora consiste en asegurar contratos de retirada firmes, movilizar financiamiento concesional, estructurar asociaciones tecnológicas y mantener coherencia entre ambición industrial y disciplina presupuestaria para consolidar su posición como hub africano del hidrógeno verde.
