Rue20 Español/Rabat
Las recientes e intensas lluvias han traído un respiro a Marruecos, con un aumento notable en los niveles de agua de las presas en todo el país. Esta noticia llega como un alivio tras un largo período de sequía que ha afectado a la nación, reavivando las esperanzas de una mejora en la situación hídrica.
En las últimas 24 horas, varias presas marroquíes han experimentado un aumento significativo en sus reservas de agua. La presa Abdelmoumen, ubicada en la provincia de Taroudant, lideró el camino con un incremento de 12,4 millones de metros cúbicos, elevando su tasa de llenado al 10,3%. Este es uno de los mayores aumentos registrados durante este período.
La presa Moulay Abdellah, también en la región de Taroudant, registró un aumento de 7,9 millones de metros cúbicos, alcanzando el 47,9% de su capacidad.
Mejoras regionales
La dinámica positiva se extiende a otras regiones del país. En la región de Settat, la presa Al Massira, la segunda más grande de Marruecos, recibió un aporte de 2,41 millones de metros cúbicos, aunque su tasa de llenado sigue siendo baja, en un 2,7%.
En la provincia de Essaouira, la presa Moulay Abderrahmane experimentó un aumento de 2,6 millones de metros cúbicos, alcanzando el 52,1% de su capacidad.
La presa Sidi Mohamed Ben Slimane Al Jazouli, también en Essaouira, alcanzó el 100% de su capacidad tras un aumento de 4,6 millones de metros cúbicos. En Chichaoua, la presa Abou El Abbas Essabti también mejoró, con un aumento de 2,1 millones de metros cúbicos, elevando su tasa de llenado al 60,2%.
Estos aumentos, aunque varían según la región, son una señal alentadora para la seguridad hídrica de Marruecos. El país ha estado lidiando con el estrés hídrico y la variabilidad climática.
El Proyecto de Ley de Finanzas 2026 refleja el compromiso del gobierno con la gestión del agua, centrándose en la construcción de nuevas presas, la interconexión de cuencas, el desarrollo de la desalinización, la modernización del riego y la reutilización de aguas residuales.
Estos aportes de agua podrían tener un impacto directo en el suministro de agua potable, el riego agrícola y la preservación de los ecosistemas locales.
También ofrecen un respiro a las autoridades que gestionan la crisis ante la creciente presión sobre los recursos hídricos. La situación sigue siendo delicada, pero las recientes lluvias ofrecen una esperanza tangible para el futuro hídrico de Marruecos.
