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Los marroquíes residentes en el extranjero (MRE) han vuelto a demostrar que su vínculo con la tierra natal va mucho más allá de lo sentimental.
Según el último boletín de la Oficina de Cambios sobre los indicadores mensuales de los intercambios exteriores, los fondos transferidos por la diáspora durante los cinco primeros meses de 2026 han superado la barrera simbólica de los 50.000 millones de dirhams, situándose en 50.220 millones de dirhams. Esta cifra representa un incremento del 8,8% en comparación con el mismo periodo del año anterior, cuando se registraron 46.160 millones.
No se trata de un dato aislado. La progresión de estos envíos se inscribe en una tendencia alcista que se ha consolidado en los últimos cuatro ejercicios. De hecho, entre mayo de 2022 y mayo de 2026, las remesas de los MRE han aumentado en cerca de 11.000 millones de dirhams, pasando de 39.299 a 50.223 millones. Esta evolución constante confirma que la diáspora marroquí no solo mantiene su compromiso con el país, sino que lo intensifica año tras año.
El mismo informe de la Oficina de Cambios pone de relieve otro capítulo igualmente positivo para las arcas del Reino: la balanza de viajes. Al cierre de mayo, esta partida arrojó un saldo positivo de 40.000 millones de dirhams, lo que supone un avance del 19,4% respecto al año anterior.
Este resultado se explica por un crecimiento de los ingresos turísticos del 14,6%, hasta alcanzar los 53.760 millones de dirhams. Un aumento que supera con creces el incremento de los gastos, que apenas crecieron un 2,7%, hasta los 13.770 millones. Es decir, el turismo no solo se recupera, sino que se afianza como un pilar fundamental de la entrada de divisas, acompañando a las remesas de los MRE en este impulso de la economía nacional.
Más allá de las cifras, el peso de las transferencias de los MRE en el entramado económico marroquí es difícil de exagerar. Estos flujos se han consolidado como una de las principales fuentes de divisas del país, junto a las exportaciones, la inversión extranjera directa y los ingresos turísticos. Su contribución resulta esencial para reforzar las reservas de divisas, mejorar la balanza de pagos y sostener la estabilidad macroeconómica del Reino, especialmente en un contexto internacional marcado por la incertidumbre.
Un estudio académico publicado recientemente en la Revista de Métodos Cuantitativos para la Economía y la Empresa sitúa a Marruecos entre los países del Magreb que mejor han sabido transformar las remesas de su diáspora en un factor de estabilidad económica. La investigación, que analiza el periodo comprendido entre 1975 y 2023, destaca que la confianza en el sistema financiero nacional y la reducida brecha entre el tipo de cambio oficial y el paralelo han incentivado el uso de canales formales, lo que permite al Reino aprovechar estos recursos de manera más eficiente que sus vecinos.
Las proyecciones de Bank Al-Maghrib apuntan a que esta dinámica positiva continuará. El banco central prevé que los transferencias de los MRE alcancen los 125.500 millones de dirhams en 2026, lo que supondría un incremento del 4,8%. Estas previsiones reflejan la confianza de las instituciones en la resiliencia de la diáspora y en su capacidad para seguir contribuyendo al desarrollo del país.
En definitiva, los datos publicados por la Oficina de Cambios no son meras estadísticas. Son el reflejo de un vínculo profundo y duradero entre Marruecos y sus ciudadanos en el extranjero, un vínculo que se traduce en cifras récord y que se erige como uno de los cimientos sobre los que se sostiene la economía nacional. La diáspora marroquí, una vez más, demuestra que su compromiso con el país es inquebrantable.
