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El sector hortícola senegalés, a pesar de una producción que superó 1,5 millones de toneladas en 2023, se encuentra en una profunda crisis, marcada por una caída generalizada de las ventas que afectó a todos los cultivos durante la temporada 2024-2025. Esta situación llevó incluso a una huelga de agricultores en abril y mayo de este año, según denunció Amar Yaya Sall, agropastor de la región de Niayes.
Buscando soluciones, el gobierno senegalés organizó el primer Foro Nacional de Horticultura (FNH) en Diamniadio del 5 al 6 de agosto. El evento, que busca sentar las bases para una reforma estructural, puso el foco en la necesidad de modernizar el sector y hacerlo más sostenible y competitivo.
El Ministro de Agricultura, Soberanía Alimentaria y Ganadería, Mabouba Diagne, destacó la importancia del desarrollo inclusivo y sostenible del sector para alcanzar la soberanía alimentaria.
Diagne señaló que Senegal importa más de 347.000 toneladas de frutas y verduras, con un costo superior a los 70.000 millones de FCFA, e instó a impulsar la producción local, poniendo como ejemplo la posibilidad de multiplicar por siete la producción local de tomates frescos.
La experiencia de Marruecos en el sector se ha convertido en un referente para Senegal. El Ministro de Comercio e Industria, Serigne Guèye Diop, elogió el modelo marroquí de subvenciones para sistemas de riego por goteo, implementado hace una década, que permite, según él, multiplicar los rendimientos. Esta política, que ofrece sistemas de riego gratuitos para productores con una hectárea y subvenciones del 85% para aquellos con cinco hectáreas, es vista como una solución clave para los problemas del sector senegalés.
Productores como Amar Yaya Sall coinciden con la visión del ministro y reclaman mayor apoyo gubernamental, denunciando las dificultades de acceso a la tierra, al agua y a insumos a precios asequibles. La productora Rokhaya Mbengue, por su parte, subrayó la necesidad de mejorar la conservación de las cosechas para reducir la dependencia de las importaciones, especialmente durante el invierno, cuando Marruecos abastece el mercado senegalés. La conservación se presenta así como otro aspecto crucial a abordar en la reforma del sector hortícola senegalés.
