Rue20 Español/Rabat
Las relaciones diplomáticas entre Francia y Argelia atraviesan uno de sus momentos más tensos desde la independencia. En respuesta a la expulsión de funcionarios franceses por parte de Argel, el ministro francés de Asuntos Exteriores, Jean-Noël Barrot, anunció este miércoles la expulsión inminente de diplomáticos argelinos que se encuentran en Francia sin visado válido.
Barrot, en declaraciones al canal BFM TV, calificó la decisión argelina de «injustificada e injustificable» y precisó que “nuestra respuesta es inmediata, firme y proporcional en esta fase. Todos los titulares de pasaportes diplomáticos argelinos presentes en Francia sin visado deberán regresar a Argelia”.
La medida francesa llega tras el reciente anuncio argelino de expulsar a funcionarios franceses destacados en Argel en misión temporal. Según fuentes del Quai d’Orsay, la expulsión fue motivada por una “decisión unilateral” de las autoridades argelinas que impone nuevas condiciones de entrada a su territorio para los agentes públicos franceses, en contravención del acuerdo bilateral firmado en 2013.
Francia convocó ayer al encargado de negocios argelino en París para expresarle su protesta oficial y dejar abierta la posibilidad de tomar “otras medidas en función de la evolución de la situación”.
Desde Argel, el Ministerio de Asuntos Exteriores no ha emitido aún ninguna reacción formal, aunque la agencia oficial APS justificó el acto alegando que los funcionarios franceses habían sido designados en “condiciones irregulares”.
Este nuevo episodio agrava una crisis diplomática que ya se había profundizado en abril, cuando Argelia expulsó a doce funcionarios franceses, lo que generó una respuesta simétrica por parte de París. Desde entonces, la relación entre ambos países permanece “totalmente congelada”, en palabras del propio Barrot.
Lejos de actuar con mesura o racionalidad diplomática, el régimen argelino recurre una vez más a la provocación gratuita y al victimismo fabricado. En lugar de asumir responsabilidades o construir relaciones serias con sus socios, opta por decisiones absurdas que aíslan aún más al país y confirman su deriva autoritaria y errática. Argelia provoca, Francia responde. El mundo observa.
