El nombramiento del nuevo «ministro de Exteriores» del Polisario: una consolidación del autoritarismo y una evidencia del caos interno

Rue20 Español/ Rabat

Machij El Karkri*

El jueves 3 de abril, Ibrahim Ghali ha designado mediante decreto a Mohamed Yeslem Bessat como el nuevo «ministro de Exteriores» del Frente separatista, en sustitución de Mohamed Sidati, antiguo responsable y uno de los rostros más conocidos dentro de la organización, quien ha sido trasladado a un puesto simbólico como «embajador» sin embajada, representando al Frente en el Reino Unido.

- Anuncio -

Este nombramiento es percibido por los observadores como una maniobra política primero para apartar a Sidati, en un momento en que el Reino Unido reevalúa su enfoque respecto al conflicto artificial, especialmente ante su posible apoyo a la propuesta marroquí de autonomía, y segundo para afianzar su autocracia.

Mohamed Yeslem Bessat ocupó anteriormente el cargo de «embajador» del Frente en Sudáfrica, uno de los últimos bastiones tradicionales del discurso separatista, y recientemente, también se le atribuyó la representación del Frente en el Reino de Lesoto, lo que refleja el intento de Ghali por consolidar figuras afines a él, y de tendencia radical en los centros de decisión de alta rentabilidad económica en el exterior, en medio de un clima de malestar y lucha interna palpable y no silenciosa como antes dentro del aparato «diplomático» del Frente.

El historial del Frente separatista está marcado por tensiones y divisiones. En 2009, «Algeria Times» reveló que cinco altos mandos del Polisario fueron puestos bajo arresto domiciliario en cuarteles del ejército argelino en Tinduf, tras retorno de Ahmedou Ould Souilem (uno de los fundadores del Frente y entonces asesor presidencial), a Marruecos.
Según las fuentes del sitio en aquel momento, entre los dirigentes afectados figuraba el propio Mohamed Yeslem Bessat, así como Bachir Mustafa Sayed y otros, que eran sospechosos de querer abandonar los campamentos rumbo a Marruecos a través de Mauritania, lo que provocó un estado de alerta en el mando militar argelino.

El nuevo nombramiento fue recibido con gran frialdad y evidenció el estado de división y confrontación en las filas de la llamada «diplomacia saharaui». Mientras Oubi Bouchraya Bachir, quien ya no se considera representante del frente ante la unión europea, publicó en X (antes Twitter) una alabanza al fallecido y ex- responsable Ahmed Boukhari, a quien describió como el «caballero de la diplomacia saharaui», en clara desvalorización del nuevo nombramiento y sin mencionarlo en absoluto, mientras Mohamed Abdellah El Arabi, «representante» del frente en España, optó por el silencio. Por su parte, el resto de los «representantes» del frente en el exterior ignoraron completamente la decisión, lo que revela el creciente aislamiento de Ghali dentro de sus propios aparatos exteriores.

La realidad es que este nombramiento refleja la concentración del poder político y diplomático en manos de Ghali y su estrecho círculo, con el respaldo del ejército argelino, y el intento de controlar las voces disidentes (especialmente después de los reveses sufridos y los avances diplomáticos, parlamentarios y partidarios de Marruecos en varias regiones del mundo), mediante la distribución de cargos basada en el clientelismo y la obediencia.

- Anuncio -

Este movimiento se inscribe en un contexto de crisis estructural profunda que sacude al frente, con el aumento de voces que rechazan la lógica del clientelismo y la marginación que sufre la popularización, y el estancamiento del proceso político, además la disminución palpable del número de saharauis autóctonos en los campamentos en favor de refugiados provenientes de Sahel y del Gran Sahara.

*Machij El Karkri, miembro de la oficina política del Partido Unión Socialista de Fuerzas Populares.

Mira nuestro otro contenido

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Anuncio

VIDEOS

Entradas populares

CONTINÚA LEYENDO