Rue20 Español/Rabat
El Club de Abogados de Marruecos presenta una denuncia ante la Fiscalía de Bolonia y la Embajada marroquí exige el esclarecimiento total de los hechos.
La muerte del ciudadano marroquí Abderrahim Fakir, de 42 años, durante una intervención policial el pasado domingo en el barrio de Pilastro (Bolonia), ha conmocionado a la comunidad marroquí en Italia y ha desencadenado una ola de protestas que han sacudido la ciudad italiana. Según un comunicado al que tiene acceso el Club de Abogados de Marruecos ha presentado este martes una denuncia formal ante la Fiscalía del Tribunal de Bolonia, mientras la Embajada de Marruecos en Roma ha reclamado una investigación «con el máximo respeto a la verdad, la justicia y la dignidad humana».
Fakir, natural de Marruecos y afincado en Italia desde los cinco años, regentaba un pequeño negocio de mudanzas y limpieza en el país transalpino. Según las primeras reconstrucciones, los hechos se produjeron alrededor del mediodía del domingo, cuando los vecinos del barrio de Pilastro alertaron a las fuerzas del orden ante el comportamiento errático de un hombre que, al parecer, golpeaba las puertas de un garaje y se mostraba muy agitado.
Un vídeo grabado por un residente y difundido ampliamente por los medios italianos muestra el angustioso desenlace. En las imágenes, dos agentes de la Policía italiana inmovilizan a Fakir boca abajo en el suelo, mientras él clama repetidamente: «Aiuto, basta, aiuto» («Ayuda, basta, ayuda»). Una tercera persona, al parecer un vecino, sujeta sus piernas. Durante aproximadamente dos minutos, Fakir deja de forcejear; los agentes le atan entonces las muñecas y los tobillos. No es hasta ese momento cuando los servicios de emergencia, que ya se encontraban en el lugar, se aproximan para comprobar su estado. A las 12.53, el médico del 118 certificó el fallecimiento tras intentar sin éxito maniobras de reanimación. La temperatura en ese momento superaba los 35 grados centígrados.
Varios testigos presenciales han declarado a la prensa italiana que Fakir, aunque visiblemente alterado, no amenazó a nadie y se encontraba claramente desarmado.
El Club de Abogados de Marruecos, en un gesto de solidaridad con la comunidad marroquí, ha formalizado una denuncia ante la Fiscalía de Bolonia con fundamento en el artículo 333 del Código de Procedimiento Penal italiano, que reconoce el derecho de cualquier persona a poner en conocimiento de las autoridades un delito perseguible de oficio.
La organización solicita una investigación independiente e imparcial, al amparo del artículo 2 del Convenio Europeo de Derechos Humanos, que obliga a los Estados a investigar de forma efectiva cualquier fallecimiento relacionado con una intervención de las fuerzas de seguridad.
La denuncia reclama también la preservación de todas las pruebas —incluidas las grabaciones de las cámaras policiales, las llamadas a los servicios de emergencia y los historiales médicos—, la participación de médicos forenses designados por la familia en la autopsia, y que el Club sea informado sobre la evolución del procedimiento.
Por su parte, el embajador de Marruecos en Roma, Youssef Balla, ha instado a esclarecer el caso «en el estricto respeto de la verdad, la justicia y la dignidad humana». El diplomático ha exhortado a la comunidad marroquí residente en Italia a «permanecer unida, responsable y vigilante», así como a «no ceder a las provocaciones ni a los intentos de instrumentalización de esta dolorosa tragedia». Balla ha expresado su pesar por ciertas declaraciones públicas que han anticipado las conclusiones de la investigación judicial, subrayando que tales actitudes «no reflejan ni los valores de la convivencia ni la imagen de Italia como modelo reconocido de integración».
La Fiscalía de Bolonia, dirigida por el fiscal jefe Paolo Guido, ha abierto una investigación oficial por homicidio involuntario contra los dos agentes y los cuatro sanitarios que se encontraban en el lugar. Se han solicitado las imágenes de las bodycam de los agentes y los vídeos grabados por los residentes, y se ha dispuesto la práctica de la autopsia para determinar las causas exactas del fallecimiento.
El caso ha provocado una fuerte conmoción en Italia. Miles de personas se manifestaron el lunes por la noche en el centro de Bolonia exigiendo «justicia para Abderrahim Fakir». La sobrina de la víctima, Yossra Fakir, se dirigió a los manifestantes con estas palabras: «Él era mi tío. No era un número, no era una línea de noticias… era querido. Merecía ser ayudado y escuchado, y merecía dignidad».
La hermana de Fakir, Khadija, declaró al diario Corriere della Sera: «No se puede morir así. Los policías tienen que protegernos. Si alguien está agitado, hay que calmarlo… no matarlo como a un perro».
La protesta, convocada por el alcalde de Bolonia, Matteo Lepore, fue mayoritariamente pacífica. La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, ha exigido una investigación rigurosa.
El caso ha reavivado el debate en Italia sobre el uso de la fuerza por parte de la Policía y ha sido comparado con el asesinato de George Floyd en Estados Unidos. Mientras la oposición exige responsabilidades, el Gobierno defiende la labor de los agentes.
La muerte de Abderrahim Fakir ha golpeado con especial dureza a la comunidad marroquí en Italia, una de las más numerosas del país. El Club de Abogados de Marruecos ha subrayado que su iniciativa no sustituye los derechos de la familia, sino que responde a un gesto de solidaridad con la comunidad marroquí y de apoyo al curso de la justicia. La organización ha reiterado su llamamiento para que este caso sea tratado con la máxima transparencia y rigor, y para que ninguna muerte ocurrida en el contexto de una intervención policial quede sin una explicación completa y clara de las circunstancias que la rodearon.
Marruecos, fiel a sus principios de defensa de los derechos de sus ciudadanos en el extranjero, sigue con atención el desarrollo de esta investigación, confiando en que la justicia italiana sabrá determinar las responsabilidades y garantizar que hechos como este no queden impunes.
