Ouahbi reivindica el Mundial de Marruecos: “Nunca habíamos jugado un fútbol tan bonito”

 

Rue20 Español/ Rabat

Meryem Ghoua

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El seleccionador nacional, en su primera comparecencia tras el regreso de Boston, elogia el juego desplegado por los Leones del Atlas, asume la falta de personalidad ante Francia y fija el objetivo de «ponerles las cosas mucho más difíciles» en el futuro.

El auditorio del Complejo de Fútbol Mohammed VI ha sido testigo esta tarde de una comparecencia histórica. Mohamed Ouahbi, seleccionador de la selección marroquí absoluta, ha roto su silencio dos días después del regreso de la expedición desde Boston para ofrecer un balance sincero, ambicioso y profundamente orgulloso de la participación de los Leones del Atlas en el Mundial 2026. Lo ha hecho con una contundencia que no admite dudas: Marruecos ha mostrado en tierras americanas el mejor fútbol de su historia en una Copa del Mundo.

«Yo también soy aficionado de la selección nacional y he visto todas las competiciones anteriores. Marruecos nunca había practicado un fútbol tan bonito en una Copa del Mundo», afirmó Ouahbi con rotundidad, arrancando un murmullo de asentimiento entre los periodistas presentes.

El técnico, que asumió el relevo de Walid Regragui tras el éxito de Catar 2022, defendió con vehemencia la evolución estilística de su equipo: «Hicimos un juego que nunca antes habíamos mostrado en una Copa del Mundo». Una declaración que sitúa esta campaña no solo como un éxito en resultados, sino como un punto de inflexión en la identidad futbolística del Reino.

El balance numérico habla por sí solo: siete puntos en la fase de grupos, empate ante la pentacampeona Brasil (1-1), victorias ante Escocia (1-0) y Haití (4-2), eliminación de Países Bajos en la tanda de penaltis y un contundente 3-0 ante Canadá en octavos de final con doblete de Azzedine Ounahi. La derrota en cuartos ante la vigente campeona, Francia (2-0) en Boston, no empaña una trayectoria que convierte a Marruecos en la única selección africana y árabe entre las ocho mejores del planeta.

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Sin embargo, Ouahbi no ha eludido el análisis crítico. Preguntado por las sensaciones ante el combinado galo, el técnico fue taxativo: «Tácticamente no cambiamos nada con respecto al partido contra Brasil o el de Países Bajos. El plan de juego contra Francia fue el mismo que contra Brasil». Y acto seguido, señaló el talón de Aquiles de su equipo en aquel encuentro: «Sobre todo nos faltó personalidad para sacar el balón jugado y desarrollar nuestro juego». Una autocrítica que revela la exigencia máxima de un cuerpo técnico que no se conforma con competir, sino que aspira a dominar.

Lejos de buscar excusas en las ausencias, el seleccionador zanjó cualquier debate sobre las bajas con una declaración de fe en su plantilla: «Me hablan de las bajas, pero no tengo la impresión de haber dejado en casa al mejor Naybet o al mejor Mustapha Hadji». Con estas palabras, Ouahbi blindó a sus jugadores y reivindicó la profundidad de un banquillo marroquí que, a su juicio, está a la altura de las grandes gestas del pasado. Una defensa cerrada de un grupo que ha demostrado una cohesión y un compromiso ejemplares a lo largo de todo el torneo.

La reflexión más trascendente de la comparecencia llegó al abordar el horizonte competitivo. Ouahbi no se quedó en el lamento, sino que proyectó su mirada hacia adelante con una ambición que ilusiona a la afición marroquí: «Hoy no me pregunto cómo podríamos haber derrotado a Francia. Me pregunto cómo podríamos haberles complicado un poco más las cosas. Porque he visto cómo juega Francia, la seriedad que tiene… Y de cara al futuro, lo que quiero es encontrar soluciones para poder ponerles las cosas mucho más difíciles». Una declaración que trasciende lo retórico y se convierte en una hoja de ruta: el objetivo no es solo competir, sino incomodar a las potencias establecidas.

El impacto de esta actuación ya se deja sentir más allá de las fronteras del Reino. Numerosos observadores internacionales han elogiado la solidez defensiva y la capacidad de transición de los Leones del Atlas, y el propio seleccionador francés, Didier Deschamps, destacó el «sólido esquema» planteado por Marruecos en el Gillette Stadium. Además, el torneo ha dejado un importante botín económico: Marruecos se ha convertido en la selección árabe con mayores ingresos en esta edición, con 21,5 millones de dólares en premios, un reflejo del creciente peso geopolítico y deportivo del Reino en el concierto internacional.

Tras esta comparecencia, la atención se desplaza ahora al terreno organizativo. Esta misma mañana, a las 13:00 horas, el Comité Directivo de la Federación Real Marroquí de Fútbol (FRMF) se ha reunido en su sede con un orden del día que incluye varios puntos estratégicos, entre ellos la planificación de las eliminatorias para la Copa Africana de Naciones Pamoja 2027.

Los internacionales marroquíes disfrutarán ahora de un merecido descanso antes de afrontar este nuevo ciclo competitivo. Pero las palabras de Ouahbi resuenan ya como un grito de guerra: Marruecos no solo ha llegado para estar entre los ocho mejores, sino para quedarse, crecer y, algún día, derribar las puertas que aún se le resisten. El fútbol marroquí, consolidado y ambicioso, mira al futuro con la certeza de que su lugar está en la élite mundial. Y el técnico, con la serenidad del que sabe que el camino es largo, ya trabaja en las soluciones que hagan rugir aún más fuerte a los Leones del Atlas.

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