Marruecos aprovecha el nuevo mapa del comercio mundial para ganar competitividad

 

Rue20 Español/Rabat

El Reino se erige como uno de los grandes beneficiarios de la reconfiguración del comercio global, con un crecimiento del 5% previsto para 2026 y cifras récord en inversión extranjera e infraestructuras

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La economía mundial navega en 2026 por aguas turbulentas. El último Global Economic Outlook de EY-Parthenon dibuja un panorama de transformación estructural: perturbaciones persistentes en la oferta, tensiones geopolíticas en Oriente Medio que amenazan la estabilidad de las rutas marítimas tradicionales y un resurgimiento de las barreras arancelarias regionales que fragmenta el comercio internacional. En este contexto de incertidumbre, el crecimiento del PIB mundial se desacelera hasta el 2,9%, frente al 3,4% anterior, mientras la inflación global promedio se sitúa en el 4,4%, complicando la labor de los bancos centrales en su lucha por domar los precios.

Sin embargo, en medio de esta tormenta, hay un país que no solo resiste, sino que emerge reforzado: Marruecos. El Reino, bajo el liderazgo de Su Majestad el Rey Mohammed VI, ha sabido convertir la adversidad global en una oportunidad histórica, consolidándose como un polo de estabilidad, competitividad y visión de futuro en un mundo convulso.

Mientras las economías avanzadas crecen a un magro 1,6% y las emergentes lo hacen al 3,8%, la economía marroquí proyecta un crecimiento del 5% para 2026, según las últimas previsiones de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), tras registrar un 4,6% en 2025. Esta progresión, que supone el cuarto año consecutivo de expansión, está respaldada por una excelente campaña agrícola gracias a las lluvias excepcionales del invierno —que han impulsado la producción agrícola y ganadera— y por el fuerte dinamismo de las inversiones públicas destinadas a grandes proyectos de infraestructuras.

El primer trimestre de 2026 ya ha arrojado cifras esperanzadoras: el PIB creció un 4,6% interanual, con un sector primario que se disparó un 17,3% impulsado por un aumento del 18,4% en la agricultura. La demanda interna aumentó un 6,5%, con una inversión que creció un 10,8%, reflejo de la confianza de los agentes económicos en el modelo de desarrollo del Reino.

El informe de EY-Parthenon subraya una de las tendencias definitorias de la nueva era económica: la regionalización de los flujos comerciales y la búsqueda de seguridad en el suministro. La vulnerabilidad de las rutas tradicionales de transporte marítimo de larga distancia —agravada por las tensiones en el Mar Rojo y el Golfo Pérsico— está acelerando la reubicación de centros de producción europeos hacia ubicaciones más cercanas y seguras.

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En este escenario, Marruecos se erige como el gran beneficiario del fenómeno del nearshoring. Su estabilidad institucional, su proximidad geográfica al mercado único europeo y su competitividad en costes lo convierten en la plataforma ideal para las empresas que buscan deslocalizar su producción de Asia.

El complejo portuario e industrial de Tánger Med es el ejemplo más brillante de esta estrategia. Consolidado como el mayor puerto de contenedores del Mediterráneo, cerró 2025 con un récord histórico de más de 11 millones de contenedores gestionados, un crecimiento del 8,4% respecto al año anterior. Con conexiones a más de 180 puertos en 70 países, Tánger Med no es solo una infraestructura logística; es el corazón de un ecosistema industrial integrado que alberga a los principales fabricantes de automoción y aeronáutica del mundo.

Los datos confirman la apuesta del capital internacional por Marruecos. En 2025, el Reino alcanzó un nivel histórico de inversión extranjera directa (IED) con 56.100 millones de dirhams, un incremento del 22% respecto al anterior pico de 2018. La Comisión Nacional de Inversiones aprobó 44 proyectos por un volumen total de 86.360 millones de dirhams, que permitirán la creación de cerca de 20.500 empleos en 19 provincias y 18 sectores de actividad.

La industria automovilística se mantiene como el principal motor de las exportaciones y la creación de empleo —concentrando el 38% del empleo generado por los nuevos proyectos—, seguida del turismo (17%) y la agroindustria (12%). A cierre de abril de 2026, las exportaciones del sector automovilístico superaron los 58,28 mil millones de dirhams, creciendo un 18,6% interanual. La aeronáutica, por su parte, mejoró sus exportaciones un 15,9%.

Consciente de que la volatilidad de los mercados de hidrocarburos y las tensiones geopolíticas en las rutas energéticas globales son un desafío estructural, Marruecos ha hecho de la transición energética un pilar de su soberanía nacional.

El Reino ha duplicado con creces su capacidad instalada de energía limpia en una década, pasando de 2.417 megavatios (MW) en 2016 a 4.851 MW a finales de 2025. La energía solar se ha multiplicado por más de cinco, y la eólica, que representa el 52,5% del total renovable, se ha casi triplicado, consolidando a Marruecos como el primer productor eólico del mundo árabe.

El objetivo es claro: alcanzar el 52% de renovables en la matriz eléctrica para 2030. Pero la ambición va más allá. El Reino se ha posicionado a la cabeza de África en la carrera del hidrógeno verde, según el informe Global Hydrogen Review 2026 de la Agencia Internacional de la Energía. Con una estrategia nacional pionera, un marco regulatorio avanzado y una «Oferta Marruecos» que incluye 300.000 hectáreas de suelo reservado en una primera fase y ayudas de hasta el 30% de la inversión, el país aspira a producir entre 415.000 y 905.000 toneladas anuales de hidrógeno verde para 2030. En febrero de 2026 se firmaron los acuerdos preliminares para los seis primeros proyectos.

Esta apuesta no es solo medioambiental; es estratégica. La descarbonización del tejido industrial y la producción de hidrógeno verde permitirán a Marruecos anticiparse a las futuras barreras medioambientales de la Unión Europea, consolidando su posición como socio privilegiado del Viejo Continente.

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El estrés hídrico, exacerbado por el cambio climático, es uno de los principales desafíos que Marruecos enfrenta con determinación. La política activa de gestión del agua, que incluye la interconexión de cuencas hidrográficas, el aumento de la capacidad de almacenamiento de embalses y la construcción de nuevas plantas desaladoras, se ha intensificado para garantizar el abastecimiento a la población y los objetivos de soberanía alimentaria. La buena campaña agrícola de 2026 es el fruto de esta planificación.

Marruecos no solo se prepara para el presente; se proyecta hacia 2030 con una hoja de ruta ambiciosa. La modernización de la red ferroviaria, la ampliación de las conexiones por carretera y la mejora de las infraestructuras turísticas, en el marco de la preparación para grandes acontecimientos internacionales, están generando inversiones masivas que impulsan la economía real en sectores como la construcción, las obras públicas y los servicios.

Paralelamente, el Reino avanza en la transformación digital y la economía basada en el conocimiento. La integración de la inteligencia artificial y la modernización de los procesos logísticos y bancarios son prioridades para aumentar la productividad y la competitividad en un mundo cada vez más interconectado.

En un mundo marcado por la fragmentación y la incertidumbre, Marruecos ha elegido el camino de la integración proactiva, la diversificación y la innovación. Su modelo de desarrollo, basado en la estabilidad macroeconómica, la apuesta por la energía verde y la construcción de infraestructuras de clase mundial, no solo le permite capear el temporal, sino navegar con viento a favor. Mientras otras economías tambalean, el Reino se afirma como un faro de resiliencia y oportunidad en el Mediterráneo y en el continente africano.

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