Rue20 Español/Rabat
El capitán francés anotó el primer gol del triunfo 2-0 que deja a Marruecos fuera del Mundial, pero su corazón se partió al ver a su íntimo amigo.
El silbato final en el Boston Stadium no solo selló el pase de Francia a las semifinales del Mundial 2026, sino que abrió una herida en el pecho de Kylian Mbappé. El capitán francés, autor del primer tanto del 2-0 ante Marruecos, confesó sentir una tristeza profunda por haber eliminado a su amigo Achraf Hakimi, capitán de los Leones del Atlas.
«Será más difícil cuando vaya a verle al vestuario, porque después volveremos a ser amigos. Pero aquí yo estaba para ganar y él también estaba para ganar», declaró Mbappé tras el encuentro. «Pero cuando le vea en el vestuario, sin duda me dolerá porque es un amigo muy cercano para mí, aunque en el campo no hay amigos».
Las palabras del astro francés, que también falló un penalti detenido por el héroe marroquí Yassine Bono, retratan la dualidad de un deporte que convierte a hermanos en rivales durante 90 minutos. Una amistad que nació en 2021 en el vestuario del Paris Saint-Germain, cuando Mauricio Pochettino pidió a Mbappé que acogiera al recién llegado Hakimi. El marroquí, nacido en España y sin dominio del francés, encontró en el hispanohablante Mbappé un puente hacia su nueva vida. Desde entonces, partidas de consola, restaurantes y vacaciones juntos han tejido un vínculo que trasciende el fútbol.
Hakimi, que ya había sentenciado antes del partido que Mbappé «no es mi amigo en el campo», cumplió su palabra. El lateral marroquí comandó con orgullo a su selección en un encuentro donde Marruecos plantó cara, con un Bono providencial que detuvo el penalti de Mbappé y mantuvo vivo el sueño hasta el minuto 60. Pero los goles de Mbappé y Dembélé en seis minutos acabaron con la gesta de los Leones del Atlas, que cayeron con honor.
«Nos vamos con la cabeza alta», podría resumir el sentir de una afición marroquí que llenó las gradas de Boston y que, pese a la derrota, ovacionó a sus héroes. Marruecos, que en Catar 2022 ya fue la primera selección africana en alcanzar unas semifinales, vuelve a demostrar que el fútbol marroquí está en la élite mundial. El muro defensivo, el juego de contraataque y el liderazgo de Hakimi fueron argumentos de peso que solo dos destellos de calidad francesa pudieron derribar.
Mbappé, consciente del camino que resta, advirtió: «No hay que relajarse, ya estamos en semifinales y el camino aún es largo. Somos plenamente conscientes de que lo que nos espera es más difícil de lo que hemos vivido hasta ahora, pero estamos listos para enfrentar a cualquier rival».
Pero en ese instante, antes de pensar en el rival de semifinales —que saldrá del España-Bélgica—, el capitán francés solo tenía ojos para el vestuario donde le esperaba su amigo. El mismo al que en 2022, tras la semifinal de Catar, le dijo: «No estés triste, hermano». Cuatro años después, el abrazo entre ambos volverá a ser un símbolo de que el fútbol, a veces, también sabe a despedida.
