Prensa española y latinoamericana ya mira a Marruecos como un gigante del Mundial

 

Rue20 Español/Rabat

El Abbas Tahri Joutey Hassani

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El 0-3 contra Canadá no solo abrió a los Leones del Atlas la puerta de los cuartos de final por segunda vez consecutiva. También consolidó un cambio de registro irreversible en la prensa mundial. De Buenos Aires a Barcelona, de Madrid a São Paulo, los medios han dejado de hablar de «revelación» para emplear un vocabulario reservado a las grandes potencias: oficio, estrategia, solidez, candidatura. Y en cada línea, una constatación que suena a himno para el fútbol marroquí: esto ya no es una excepción, es una costumbre.

Marca, el diario deportivo de referencia en España, fue contundente al cerrar el capítulo de las sorpresas. «Estaba claro que ya nadie consideraba a Marruecos una selección menor», escribió el rotativo madrileño. «Lo de revelación del Mundial, como pasó en Qatar, ya pasó».

Para el medio, la evolución de la selección marroquí es «claramente en línea ascendente» y llegaba a este torneo «como un equipo a tener en cuenta para llegar lejos».

Pero el juicio más severo —y más elogioso— llegó al analizar la madurez competitiva: «Marruecos, más allá de su juego, ha entendido (y ha sabido aplicarlo) que, para ganar un torneo de estas características, además de hacer muchas cosas bien, hay que hacerlo con oficio». La conclusión del diario deja poco margen a la interpretación: «Ya no es solo una selección que pueda poner en problemas a las grandes candidatas. Es que, por calidad y oficio, se ha convertido en una de ellas».

El mismo medio recogió un dato histórico que ilustra la intensidad del duelo. Según Opta, la primera mitad registró «menos tiros (5) que tarjetas amarillas (6)». Marca subrayó que «esto es la primera vez que ha ocurrido en un partido de la Copa del mundo según los registros (desde 1966)». Un indicador, lejos de ser anécdota, de que Marruecos impuso un ritmo físico y táctico que desarticuló el plan canadiense desde la raíz.

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Diario AS centró su lente en la figura que resolvió la eliminatoria cuando el partido más lo necesitaba. Bajo el titular «Marruecos tiene un príncipe», el rotativo español describió a Azzedine Ounahi como «el genio que encendió la luz en los momentos más difíciles, un tipo al que agarrarse en las peores curvas».

El artículo, firmado por Aritz Gabilondo, rememoró que Ounahi «sorprendió hasta a Luis Enrique hace cuatro años», cuando el entonces seleccionador español admitió desconocerlo antes de la eliminación de Catar.

Ahora, según AS, «este Ounahi mantiene el talento de aquel pero ha incorporado templanza, experiencia en grandes ligas y liderazgo». El medio añadió una cifra que anticipa el mercado estival: «Un futbolista superlativo con una cláusula de salida de 20 millones en un Girona que ha descendido. Habrá cola por llevárselo este verano».

En la prensa catalana, el análisis fue igual de elogioso aunque con matices diferentes. Mundo Deportivo tituló: «Ounahi se disfraza de Saibari y pone a Marruecos en cuartos de final». El diario barcelonés destacó que el doblete del jugador del Girona llegó en el «momento más oportuno», tras la lesión de Ismael Saibari antes de la media hora, una baja que el medio calificó como «un duro golpe» para un equipo que «no pudo encontrarse con su esencia, con su espíritu, más allá de Bono». Mundo Deportivo también subrayó la labor de Brahim Díaz, autor de «dos asistencias» que le permiten sumar «cuatro en el Mundial».

El rotativo detalló la jugada ensayada que rompió el empate: «Achraf Hakimi lanzó una falta desde la derecha, raseó el balón hacia Ounahi y el jugador del Girona desde la frontal conectó de primeras un chut por bajo que se coló junto al poste». La crónica no ocultó el coste de la victoria: «Pecado de inocencia de Canadá, que no puso a ningún jugador para evitar el disparo».

Sport, por su parte, recuperó el apodo que Luis Enrique acuñó en Catar y tituló: «Ounahi, ‘el 8 de Marruecos’, aterriza en el Mundial y elimina a la primera anfitriona«.

El diario catalán resaltó que Marruecos «necesitó muy poco para golear a Canadá» y que la clasificación supone «su segunda aventura más longeva en la Copa del Mundo». Sport también describió la presión inicial del rival: «Sorprendió para bien Canadá, que hasta la presente edición de la Copa del Mundo no sabía qué era ganar un partido en esta competición, en la primera mitad».

El medio destacó las intervenciones de Bono como clave para mantener la portería a cero: «Bono tuvo que realizar dos intervenciones de mérito, la primera a Jonathan David y la segunda a Oluwaseyi, para que el marcador no se moviera antes del cuarto de hora de juego».

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El portero sevillano fue, de hecho, uno de los ejes transversales de toda la cobertura internacional. Marca le dedicó un apartado bajo el epígrafe «delicatessen» para describir una parada que pudo cambiar el partido. El texto recoge la acción de Oluwaseyi en el minuto 10: «Pisó la pelota para girarse y romper la cintura al defensor marroquí. Luego, de manera igual de rápida, sacó el tiro raso cruzado». El diario asegura que «la jugada mereció acabar en gol y, de haberlo sido, habría sido candidato al gol del Mundial».

Pero se cruzó Bono: «Como si supiera lo que iba a hacer el canadiense, salió a tiempo y se abrió para sacar la pierna izquierda al tiempo que el atacante disparaba».

En AS, la admiración por el guardameta se tradujo en una superlativa valoración: «Empieza a ser histórico lo del portero marroquí. Superada ya la leyenda Ezaki Baddu, hay que situarlo ya más allá del contexto marroquí y africano como uno de los mejores porteros del siglo XXI». El medio añade una peculiaridad técnica: «Con el pie, en concreto, hay pocos que paren como él».

La voz latinoamericana se sumó al reconocimiento con tono propio. Olé, el diario argentino, enmarcó la victoria dentro de una idea más amplia: la capacidad de Marruecos para competir en los escenarios más exigentes. «Marruecos volvió a demostrar por qué compite tan bien en los partidos grandes», escribió el medio de Buenos Aires.

Para Olé, el equipo marroquí es «más hecho, más paciente y con una identidad que viene desde Qatar 2022: orden, oficio, solidez y golpes en los momentos justos». El rotativo también destacó la jugada ensayada que abrió el marcador: «Achraf Hakimi lanzó una falta desde la derecha, raseó el balón hacia Ounahi y el jugador del Girona desde la frontal conectó de primeras un chut por bajo que se coló junto al poste».

Olé concluyó con una sentencia que define el estado actual de la selección: «Fue justo. Por el desarrollo completo, Marruecos ganó bien y sigue demostrando su crecimiento de un Mundial al otro».

Desde Brasil, ESPN aportó una lectura más narrativa y detallada del encuentro. El medio brasileño recogió la lesión de Saibari como punto de inflexión: «A los 21 años, la situación empeoró para los marroquíes. El delantero Saibari, que marcó goles en todos los partidos de la fase de grupos (tres en total), sintió un tirón en el muslo y fue sustituido por Rahimi».

ESPN también detalló la jugada estratégica del primer gol: «El canadiense De Fougerolles cometió una falta sobre Rahimi en el campo de ataque y fue amonestado. En el cobro, en una jugada ensayada, Hakimi tocó raso para Ounahi, en la entrada del área, quien también disparó raso, de primera, y abrió el marcador para Marruecos.».

El medio brasileño no ocultó la frustración canadiense: «Jonathan David fue a cobrar, pero la mandó por encima». Y cerró la crónica con una imagen que resume la superioridad marroquí en los momentos decisivos: «Nos acréscimos, até o goleiro Crépeau partiu para o ataque em mais de uma oportunidade, buscando diminuir o placar, mas foi em vão. Pelo contrário: Marrocos chegou ao terceiro, já no minuto final, com Rahimi».

La prensa española coincidió en señalar que el gol de Ounahi no fue un accidente, sino fruto de una pizarra trabajada. Marca lo definió como «un gol de pura estrategia» y añadió: «Una falta lateral en la que todos esperaban un centro al corazón del área acabó siendo un pase raso a la frontal donde un solitario Ounahi disparó a placer». El diario sentenció: «En las eliminatorias mundialistas, donde hay partidos muy ajustados, tener la pizarra bien trabajada es oro puro».

Si algo quedó claro en las crónicas de Houston es que la narrativa ha cambiado de forma irreversible. Ya no se habla de Marruecos como el equipo que sorprendió a España y Portugal en Catar. Se habla de un equipo que domina los tiempos del partido, que sabe sufrir, que tiene un arquero histórico, un príncipe en el centro del campo y una pizarra que desarma a los rivales. La prensa internacional ha dejado de usar el vocabulario de la excepción. Ahora utiliza el de la costumbre. Y en el fútbol mundial, eso es la prueba más contundente de que un equipo ha dejado de ser noticia para convertirse en protagonista permanente.

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