Rue20 Español/ Boston
Meryem Ghoua
Los sueños más grandes también conocen noches amargas. Marruecos cayó este jueves ante Francia por 2-0 en los cuartos de final del Mundial 2026, en un partido en el que los Leones del Atlas resistieron durante más de una hora gracias a una actuación extraordinaria de Yassine Bono, pero terminaron cediendo ante el enorme potencial ofensivo de los vigentes subcampeones del mundo.

El conjunto dirigido por Mohamed Ouahbi volvió a competir con orgullo, carácter y disciplina, aferrándose a la esperanza hasta donde le alcanzaron las fuerzas. Sin embargo, dos zarpazos franceses en apenas seis minutos, obra de Kylian Mbappé y Ousmane Dembélé, acabaron con el sueño de todo un país que volvió a ilusionarse con escribir otra página histórica en una Copa del Mundo.

Francia asumió el protagonismo desde el pitido inicial. Dominó la posesión, presionó alto y encerró durante muchos minutos a una selección marroquí ordenada, solidaria y comprometida en labores defensivas. Los Leones del Atlas aceptaron sufrir, cerraron espacios y buscaron resistir para encontrar su oportunidad al contragolpe.

La ocasión más clara del primer tiempo llegó en el minuto 28, cuando el árbitro señaló un penalti favorable a Francia. Kylian Mbappé tomó la responsabilidad desde los once metros, pero se encontró con un Yassine Bono gigantesco. El guardameta marroquí adivinó el lanzamiento y realizó una intervención espectacular que mantuvo vivo a Marruecos y desató la euforia de los miles de aficionados marroquíes presentes en las gradas.

Aquella parada fue solo el inicio de un recital del portero del Al Hilal. Bono volvió a aparecer con dos intervenciones de enorme mérito para frustrar los intentos de Dayot Upamecano y Désiré Doué, convirtiéndose en el gran protagonista de una primera mitad que terminó sin goles gracias, en gran medida, a sus reflejos y seguridad bajo palos.
El 0-0 al descanso mantenía intacta la esperanza marroquí, aunque también reflejaba el dominio francés. Los ‘Bleus’ generaban ocasiones, imponían su ritmo y controlaban el encuentro, pero eran incapaces de superar a un Bono inspirado y a una defensa que resistía con sacrificio.

La resistencia, sin embargo, terminó por romperse en el minuto 59. Después de insistir durante más de una hora, Francia encontró el premio a su superioridad. Mbappé, que había visto cómo Bono le negaba el gol desde el punto de penalti en la primera mitad, encontró esta vez el camino hacia la red para firmar el 1-0 y adelantar a los franceses.
El tanto obligó a Marruecos a cambiar su planteamiento. Los Leones del Atlas adelantaron líneas y comenzaron a asumir mayores riesgos en busca del empate, pero esa apuesta dejó espacios que Francia no tardó en aprovechar.

Apenas seis minutos después, en el 65, llegó el golpe prácticamente definitivo. Ousmane Dembélé culminó una rápida acción ofensiva para establecer el 2-0 y dejar muy encarrilada la clasificación francesa a las semifinales del Mundial.
Pese a la desventaja, Marruecos nunca bajó los brazos. Los jugadores continuaron luchando hasta el último minuto, impulsados por el orgullo de representar a todo un país y por una afición que no dejó de alentarlos. Sin embargo, el esfuerzo no fue suficiente para derribar a una selección francesa que supo gestionar la ventaja con experiencia y autoridad.

La eliminación supone un final doloroso para una selección que volvió a demostrar que pertenece a la élite del fútbol mundial. Marruecos se despide del torneo con la cabeza alta, después de competir de tú a tú frente a una de las grandes favoritas al título y de confirmar, una vez más, que el crecimiento del fútbol marroquí no es fruto de la casualidad, sino del trabajo, el talento y la ambición de una generación que ya forma parte de la historia.
Fotos de Mohammed Ourabai
