Rue20 Español/Madrid
La Junta decreta tres días de luto oficial mientras los equipos de emergencia siguen buscando a 23 personas desaparecidas en el incendio más mortífero de la historia de Andalucía.
El sol no ha logrado disipar la negra humareda que cubre el Levante almeriense. Lo que comenzó como un pequeño fuego en una cuneta de Los Gallardos, provocado al parecer por la caída de un cable eléctrico, se ha convertido en la peor tragedia forestal que recuerda Andalucía. La Junta ha confirmado esta tarde doce víctimas mortales, entre ellas tres niños, y mantiene la angustiosa búsqueda de otras 23 personas cuyo paradero sigue sin confirmarse.
El presidente andaluz, Juanma Moreno, ha comparecido desde el puesto de mando avanzado instalado en el parque de bomberos de Turre con el rostro marcado por la gravedad de lo ocurrido. «Es una tragedia mayúscula, una desgracia y un horror», ha afirmado. Moreno ha explicado que el incendio se ha extendido «como la pólvora» arrasando ya más de 3.150 hectáreas, y que su control requerirá «varios días» de trabajo ininterrumpido.
La orografía del terreno, con espacios escarpados y barrancos profundos, ha sido uno de los principales enemigos de los equipos de extinción. «Es terriblemente escarpado y complicado», ha reconocido Moreno, explicando que ni siquiera los camiones autobombas pueden acceder a ciertas zonas. La Unidad Militar de Emergencias (UME) trabaja en la zona norte con maquinaria pesada para construir un dique de contención, pero el avance es lento ante la dificultad del relieve.
La tragedia se ha cobrado las vidas de personas que, sorprendidas por la velocidad de las llamas, intentaron huir por sus propios medios. El consejero de Emergencias, Antonio Sanz, ha relatado que las víctimas optaron por «una ruta distinta a la de evacuación» a través de una rambla, un camino que se convirtió en «una verdadera trampa». Cuatro de los fallecidos viajaban en un vehículo cuando el fuego los alcanzó; otros ocho pertenecían a un grupo que intentaba escapar a pie. Según las primeras investigaciones, la mayoría de las víctimas son extranjeras, entre ellas británicos y belgas, aunque las labores de identificación oficial aún no han concluido.
La Junta de Andalucía ha decretado tres días de luto oficial desde las 00:00 horas de este viernes hasta la medianoche del domingo. La bandera andaluza ondeará a media asta en todos los edificios públicos donde su uso sea obligatorio. El Rey Felipe VI, desde la Academia General del Aire en San Javier, ha expresado el pésame de la Familia Real y ha reconocido «el esfuerzo, el trabajo y el sacrificio» de los equipos de emergencia.
Más de 600 personas han sido desalojadas de sus viviendas, y cerca de 200 permanecen alojadas en centros provisionales habilitados en Garrucha, Mojácar y Lubrín. El operativo desplegado cuenta con 464 efectivos, 124 vehículos y una veintena de medios aéreos, además de los retenes del INFOCA y la Guardia Civil.
Moreno ha advertido que «queda mucho verano» y que es previsible que se produzcan nuevos incendios. El origen del fuego, aparentemente en la caída de un tendido eléctrico, «derivará también responsabilidades hacia el mantenimiento» de las instalaciones, ha señalado el presidente.
La decisión de no activar el sistema ES-Alert ha generado debate. Moreno ha defendido que un mensaje único habría generado «confusión» entre la población, ya que las instrucciones variaban según la zona: en unos casos se ordenaba el confinamiento y en otros la evacuación por rutas diferentes. El Ayuntamiento optó por avisar casa por casa, un esfuerzo titánico que no logró evitar la desgracia.
Andalucía llora hoy a sus doce muertos, pero el dolor se extiende más allá de sus fronteras. Entre las víctimas hay ciudadanos de varios países europeos, y las cancillerías de Reino Unido y Bélgica ya han activado sus protocolos de asistencia a familiares. La comunidad internacional sigue con atención la evolución de un incendio que se ha cobrado más vidas que ningún otro en la historia reciente de España.
Mientras las llamas siguen avanzando por dos flancos y el viento amenaza con revertir la situación, los equipos de emergencia no cejan en su empeño. La prioridad, ha subrayado Moreno, es «evitar que haya nuevas víctimas» y localizar a las 23 personas que aún no han sido encontradas. En una de las zonas más aisladas, un grupo de siete vecinos que salió a andar como cada tarde sigue sin dar señales de vida.
El incendio de Los Gallardos quedará grabado en la memoria de Andalucía como el día en que el fuego devoró no solo bosques y viviendas, sino también vidas humanas. La bandera a media asta ondea hoy como un recordatorio de que, ante la furia de la naturaleza, la precaución y la prevención son las únicas herramientas que pueden evitar que la tragedia se repita.
