Rue20 Español/Rabat
La incorporación de la lengua amazigh al nuevo pasaporte biométrico no es un mero gesto simbólico, sino la culminación de un proceso constitucional iniciado en 2011 y un paso firme hacia la modernización del documento de viaje del Reino.
Han pasado quince años desde que la Constitución de 2011 elevó el amazigh a la categoría de lengua oficial del Estado, junto al árabe. Siete años después, la ley orgánica 26.16 vino a concretar ese mandato, definiendo su uso en la administración y los servicios públicos. Ahora, el pasaporte marroquí —ese pequeño talonario que abre fronteras y certifica identidades— se convierte en el último eslabón de una cadena que convierte el reconocimiento constitucional en realidad tangible.
El Consejo de Gobierno, reunido este jueves, ha dado luz verde al proyecto de decreto 2.26.551, que modifica el decreto de 2008 por el que se creó el pasaporte biométrico. La reforma, presentada por el Ministerio del Interior, incorpora el amazigh —en escritura tifinagh— como la cuarta lengua del documento, junto al árabe, el francés y el inglés. No es un detalle menor: el pasaporte deja de ser un mero instrumento burocrático para convertirse en un escaparate de la diversidad cultural del Reino.
“El nuevo pasaporte biométrico combina los requisitos de seguridad con la tecnología moderna. También refleja la identidad marroquí en sus diversos aspectos culturales”, declaró el portavoz del Ejecutivo, Mustapha Baitas, al término de la reunión del Consejo de Gobierno.
Pero la reforma no es solo cuestión de símbolos. La nueva generación de pasaportes incorpora elementos de seguridad de última generación que sitúan a Marruecos a la altura de los estándares internacionales más exigentes. La página de datos personales estará fabricada en policarbonato, un material plástico de alta resistencia, y los datos y la foto del titular se grabarán mediante láser, en lugar de imprimirse, lo que dificulta enormemente cualquier intento de manipulación. La página se fija con una bisagra textil de seguridad diseñada para romperse si alguien intenta desprenderla o sustituirla.
El chip electrónico, corazón del pasaporte biométrico, también ha sido actualizado. Almacena información cifrada del titular —incluyendo su imagen facial y firma digital— que los agentes fronterizos pueden cotejar para verificar la autenticidad del documento. El nuevo pasaporte cumple con la norma Doc 9303 de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI), el estándar mundial para los pasaportes biométricos.
Otra novedad relevante es la eliminación de la dirección del titular de la página de datos, una medida que protege la privacidad y evita la necesidad de actualizar el documento en caso de cambio de residencia durante sus cinco años de validez. Además, se incorpora una segunda fotografía de seguridad del portador en la página de firma.
El nuevo decreto también suprime el pasaporte provisional, un documento de emergencia no biométrico que las autoridades consideran ya innecesario. Asimismo, elimina la excepción que permitía a los menores solicitar el pasaporte sin completar todos los trámites de identificación electrónica. A partir de ahora, todas las solicitudes estarán vinculadas al sistema de identidad digital del Reino, que incluye la Tarjeta de Identidad Nacional Electrónica (CNIE 2.0) y el Registro Nacional de Población (RNP).
El Gobierno ha querido transmitir un mensaje de tranquilidad a los ciudadanos: los pasaportes actuales seguirán siendo válidos hasta su fecha de caducidad. La sustitución se realizará de forma progresiva, a medida que se soliciten renovaciones, sin que exista una obligación inmediata para los titulares de un pasaporte aún vigente.
El nuevo pasaporte comenzará a emitirse en las provincias y en las embajadas y consulados de Marruecos en el extranjero, con el objetivo de que su despliegue sea completo en agosto de 2026. Los detalles sobre los procedimientos de expedición, las condiciones de obtención y las especificaciones técnicas definitivas serán fijados mediante una orden conjunta de los ministerios del Interior y de Asuntos Exteriores.
Esta reforma llega en un momento dulce para el pasaporte marroquí. Según el Índice de Pasaportes Henley, el documento marroquí ha alcanzado su mejor posición en veinte años, situándose en el puesto 62 del mundo, el más fuerte del norte de África y el quinto de todo el continente. Los ciudadanos marroquíes pueden viajar actualmente a entre 71 y 73 destinos sin necesidad de visado previo.
Con esta nueva generación de pasaportes biométricos, Marruecos no solo refuerza la seguridad de su documento de viaje y se alinea con los estándares internacionales más recientes, sino que también proyecta al mundo una imagen de sí mismo más completa: la de un país que abraza su diversidad lingüística y cultural como parte esencial de su identidad nacional. El amazigh, patrimonio común de todos los marroquíes sin excepción, viajará a partir de ahora en cada pasaporte que cruce una frontera.
