Rue20 Español/Monterrey
El rugido de los Leones del Atlas no solo se escucha en el césped del Estadio Monterrey. Desde el viernes, la capital de Nuevo León ha sido testigo de una marea humana sin precedentes: más de 3.000 aficionados marroquíes han cruzado el Atlántico en una operación aérea histórica para arropar a su selección en el duelo de dieciseisavos de final que les enfrenta esta noche a Países Bajos.
El aeropuerto internacional de Monterrey se ha convertido en estos días en una extensión de Casablanca. Royal Air Maroc (RAM), fiel a su papel de transportista oficial de la selección, ha desplegado un dispositivo sin parangón en sus 73 años de historia: por primera vez, la compañía opera vuelos directos a México, y lo hace con 12 frecuencias especiales entre la capital económica del Reino y la ciudad del norte mexicano.
Seis vuelos de ida, programados entre el sábado y el lunes, han trasladado a los seguidores en modernos Boeing 787-9 Dreamliner, aeronaves de largo recorrido que han cubierto las más de 11 horas de travesía sin escalas. Otros seis vuelos de regreso, del martes al jueves, completarán el puente aéreo. La operación, que moviliza una capacidad global superior a las 3.000 plazas, se suma a los vuelos privados y a los desplazamientos de la diáspora marroquí desde Estados Unidos, Canadá y Europa, que han engrosado la expedición hasta cifras aún no oficializadas pero que, según fuentes aeroportuarias, superan los quince aparatos en total.
La compañía fijó el precio del billete de ida y vuelta en clase económica en 10.000 dirhams (unos 934 euros). Una tarifa única, no modificable ni reembolsable, que ha permitido democratizar el acceso a la cita mundialista. «La RAM continúa con su operación especial para acercar a los aficionados marroquíes a los Leones del Atlas», rezaba el anuncio oficial de la aerolínea en sus redes sociales.
El presidente y director general de Royal Air Maroc, Hamid Addou, explicó que la aerolínea ha movilizado todos sus recursos para poner en marcha este programa excepcional en un tiempo récord, tras el éxito de las operaciones similares organizadas durante la fase de grupos del Mundial. «Como transportista oficial de la selección nacional, tenemos la responsabilidad de facilitar que la afición pueda vivir este momento histórico», declaró el directivo en un comunicado difundido por la compañía.
La llegada de los aficionados ha sido recibida con un entusiasmo desbordante por la afición mexicana. Desde la tarde del viernes, cientos de seguidores locales se han congregado en los alrededores del hotel de concentración de la selección en el municipio de San Pedro Garza García, coreando cánticos y ondeando banderas junto a los marroquíes residentes en México.
La propia selección, que aterrizó el viernes con un retraso de casi cuatro horas sobre el horario previsto, fue recibida como auténtica realeza. Achraf Hakimi, Brahim Díaz y especialmente Yassine Bounou, que rompió el protocolo para firmar autógrafos a los niños, se convirtieron en los referentes de una noche que anticipa lo que será este lunes: un estadio a reventar y una ciudad volcada con el sueño africano.
El gobernador de Nuevo León, Samuel García, decretó este lunes como día festivo en la entidad para facilitar la movilidad y la asistencia al partido, una medida que refleja la magnitud del acontecimiento: el último partido del Mundial 2026 en Monterrey.
El duelo ante Países Bajos, que se disputará esta noche a partir de las 02:00 hora marroquí, supone la primera eliminatoria directa para unos Leones del Atlas que ya hicieron historia hace cuatro años alcanzando las semifinales. Pero más allá del resultado, la expedición de estos días ha demostrado que el fútbol marroquí trasciende las fronteras: es un lazo que une a una nación entera, desde el Estrecho hasta el Golfo de México.
La última palabra, como siempre, la tendrá el césped. Pero la afición ya ha dado la suya en las gradas y en los cielos.
