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Un estudio internacional ha puesto el foco en el valle del Dadès tras el descubrimiento de unas estructuras sedimentarias excepcionales que podrían cambiar parte de lo que se conoce sobre la vida en el pasado geológico de la Tierra.
La investigación, realizada por equipos de la Universidad de Texas y la Universidad de Leeds, ha identificado en esta zona del sur de Marruecos unas marcas fósiles de tapices microbianos fosilizados, conocidas como estructuras de “piel de elefante”, con una antigüedad estimada de unos 182 millones de años, correspondientes al período Jurásico.
Según los autores del estudio, lo más llamativo del hallazgo es el entorno en el que se han encontrado estas formaciones. Tradicionalmente, este tipo de estructuras se asocian a aguas marinas muy poco profundas y zonas costeras, donde la luz solar permite el desarrollo de microorganismos fotosintéticos. Sin embargo, en este caso, el análisis sedimentario indica que se formaron en una cuenca marina profunda, a cientos de metros bajo el nivel del mar, lo que contradice los modelos geológicos establecidos hasta ahora.
Este descubrimiento ha llevado a los investigadores a replantear las condiciones en las que puede desarrollarse la vida microbiana en ambientes extremos. La explicación propuesta apunta a que estas comunidades bacterianas no dependían de la luz solar, sino que eran organismos quimiosintéticos capaces de sobrevivir en la oscuridad, alimentándose de compuestos químicos y materia orgánica transportada hacia el fondo marino por corrientes submarinas y avalanchas de sedimentos.
Este mecanismo habría permitido la existencia de un ecosistema profundo autosuficiente y mucho más dinámico de lo que se pensaba para el Jurásico, lo que obliga a revisar los modelos clásicos de interpretación sedimentaria de esta era geológica.
Más allá de su impacto en la geología, el hallazgo también abre nuevas líneas de investigación en el campo de la astrobiología, al ofrecer un posible modelo para estudiar formas de vida en ambientes extremos fuera de la Tierra, como los océanos subterráneos de algunas lunas heladas.
En conjunto, el descubrimiento en el valle del Dadès refuerza la importancia de Marruecos como región clave para la investigación geológica y paleontológica, y sugiere que el registro fósil de aguas profundas podría ser mucho más complejo y activo de lo que se creía hasta ahora.
