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Meryem Ghoua
El Estadio La Cartuja de Sevilla se encuentra en una situación delicada en su aspiración de ser sede de partidos del Mundial 2030. La FIFA ha advertido que el estadio debe mejorar significativamente sus accesos si quiere mantener su candidatura, según fuentes del diario AS.
Esta advertencia llega tras las últimas inspecciones técnicas realizadas por el organismo internacional a los recintos españoles que optan a ser sedes mundialistas.
Los inspectores de la FIFA, durante su visita en marzo, evaluaron las fortalezas y debilidades de La Cartuja, y uno de los puntos más críticos fue el entorno de entrada y salida del estadio. El informe de la FIFA señala la necesidad de una mejora «evidente» en los accesos, de lo contrario, la sede sevillana podría quedar fuera de la competición.
La preocupación de la FIFA se basa en los problemas de acceso que se evidenciaron durante la final de la Copa del Rey, donde se repitieron colas, embudos y protestas de los aficionados. La Asociación Senado Atlético de Madrid, a través de las redes sociales, calificó la organización de la final como «desastrosa», denunciando las dificultades para llegar al estadio, la falta de agua, el colapso de la fan zone y unos accesos «confusos, mal indicados y desordenados».
Estas quejas se suman a las de otros aficionados y periodistas deportivos que denunciaron largas caminatas, falta de sombra, esperas bajo el sol y controles lentos. A pesar de que el Ayuntamiento de Sevilla había desplegado un dispositivo especial con 230 agentes de Policía Local y 50 voluntarios de Protección Civil, además de un plan de movilidad, la percepción generalizada fue negativa.
El problema de acceso al estadio no es nuevo. En 2022, el entonces candidato a la Alcaldía, José Luis Sanz, ya había denunciado las dificultades para acceder a La Cartuja, criticando «caminos de tierras», «charcos y socavones». Ahora, siendo alcalde, el problema persiste, y lo que está en juego no es solo la imagen de Sevilla o el malestar de los aficionados, sino la posibilidad de ser sede del Mundial 2030. La presión es, sin duda, mayor.
