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El Ejecutivo activa un amplio dispositivo presupuestario para amortiguar el impacto de la subida de los precios energéticos en el poder adquisitivo y en los costes de producción.
El Gobierno ha puesto en marcha un conjunto de medidas de gran envergadura para hacer frente al fuerte aumento de los precios de la energía registrado en marzo, en un contexto marcado por las tensiones geopolíticas en Oriente Medio. El esfuerzo presupuestario supera los 1.600 millones de dírhams al mes, según los datos presentados por el ministro delegado encargado del Presupuesto, Fouzi Lekjaa, durante la rueda de prensa posterior al Consejo de Gobierno celebrado este jueves 2 de abril.
El encarecimiento de los productos energéticos ha sido significativo. El precio del barril de petróleo registró un incremento del 44%, situándose en una media de 100 dólares frente a los 70 dólares anteriores. El gasóleo aumentó un 75%, mientras que el gas butano subió un 38%. En paralelo, los insumos energéticos destinados a la producción eléctrica también siguieron la misma tendencia: el gas natural se encareció un 63% y el carbón un 21%.
Ante este choque externo, el Ejecutivo ha establecido como prioridad evitar una transmisión inmediata de estos aumentos a los hogares y a los sectores productivos, mediante tres ejes de intervención.
En primer lugar, el Estado ha decidido mantener el precio del gas butano en su nivel actual, reforzando de forma notable el sistema de compensación. La subvención por bombona de 12 kg pasa de 30 a 78 dírhams, lo que supone un apoyo adicional de 48 dírhams. Esta medida representa un coste mensual estimado de 600 millones de dírhams.
En segundo lugar, el Gobierno ha optado por congelar las tarifas de electricidad, pese al incremento de los costes de producción vinculados al gas natural, el fuel y el carbón. Esta decisión supone un esfuerzo adicional de alrededor de 400 millones de dírhams al mes.
Estas dos medidas buscan evitar un efecto de contagio inflacionista que podría extenderse a través del transporte y de los costes de producción en la economía.
El tercer eje consiste en un apoyo directo al sector del transporte, especialmente expuesto a la volatilidad de los carburantes. El dispositivo, inspirado en mecanismos aplicados anteriormente, cubre el transporte de mercancías y de pasajeros, así como el transporte escolar, turístico y rural. La ayuda establecida es de 3 dírhams por litro de combustible consumido entre el 15 de marzo y el 15 de abril.
El coste de esta medida se estima en 648 millones de dírhams para un mes, y los pagos ya han comenzado a ejecutarse mediante un sistema basado en datos previamente consolidados.
En conjunto, estas tres líneas de actuación elevan el esfuerzo presupuestario mensual del Estado a más de 1.600 millones de dírhams. El Gobierno subraya que se trata de una respuesta rápida y focalizada ante un choque externo, manteniendo la posibilidad de ajustes en función de la evolución del contexto internacional.
