Rue20 Español/Atlanta
Meryem Ghoua
La selección marroquí no falló en su cita con la historia. En un duelo que se le puso cuesta arriba durante el primer cuarto de hora, los Leones del Atlas supieron leer los tiempos y acabaron doblegando a una combativa Haití (4-2) para asegurar su billete a los octavos de final del Mundial 2026. El escenario, la tercera jornada del Grupo C, exigía ganar o depender de otros resultados; el equipo de Mohammed Ouahbi eligió lo primero, con una reacción que tuvo en Achraf Hakimi a su principal artífice.
El partido comenzó con un golpe inesperado. Los caribeños, ya eliminados, salieron sin complejos y aprovecharon un despiste en la zaga marroquí para adelantarse en el marcador (min. 12). Durante los siguientes veinte minutos, Marruecos acusó el golpe, con dificultades para hilvanar juego ante el repliegue ordenado de su rival. Pero fue entonces cuando apareció la figura del capitán para cambiar el rumbo.
Hakimi, que ya había avisado con un disparo desde la frontal, tomó el peso del ataque en sus botas. Primero, al filo del minuto 39, recogió un balón en la derecha, recortó hacia el centro y soltó un zurdazo cruzado que se coló junto al palo izquierdo del portero haitiano. El empate devolvió la calma al banquillo y la confianza a un equipo que, hasta ese instante, navegaba a la deriva.
Pero la estrella del PSG no se conformó con el empate. En el tiempo añadido de la primera parte, Hakimi fabricó la jugada del segundo tanto: su centro medido desde la banda derecha encontró la cabeza de Ismael Saibari, que batía al portero con un testarazo imparable (45+1). El 2-1 al descanso fue un golpe moral para Haití y un impulso definitivo para los Leones, que ya no soltaron el control del partido.
La segunda mitad confirmó la superioridad marroquí. Con el rival abierto en busca del empate, los espacios favorecieron el juego de transición. Dos nuevos tantos, obra de Elye Wahi y Bilal El Khannouss, ampliaron la cuenta antes del descuento, donde Haití maquilló el resultado con un penalti ya sin historia.
Con esta victoria, Marruecos cierra la fase de grupos con siete puntos, solo por detrás de Croacia (9), que venció a Ucrania en el otro partido. Los de Ouahbi se medirán ahora al segundo clasificado del Grupo D en la sede de Monterrey, donde buscarán repetir la gesta de cuartos de final alcanzada en la pasada edición.
La designación de Hakimi como mejor jugador del encuentro no hizo sino refrendar lo que el césped ya mostraba: su capacidad para aparecer en los momentos decisivos, asumiendo la responsabilidad cuando el equipo más lo necesitaba. Más allá del gol y la asistencia, su lectura del partido, sus diagonales y su liderazgo en la presión fueron claves para desactivar el ímpetu inicial de Haití y reconducir una situación que, durante media hora, puso en jaque la clasificación.
El capitán, con 27 años, encara su tercer Mundial como referente absoluto de una generación que ya no se conforma con participar. Su actuación ante los caribeños no fue una excepción, sino la confirmación de un estatus: cuando Marruecos tiembla, Hakimi sostiene el edificio. Los dieciseisavos de final, ante un rival aún por definir, medirán hasta dónde puede llegar este equipo cuando su líder tira del carro.
