Rue20 Español/San Salvador
Sara Kassir*
Hablar de diplomacia y centrarnos solo en lo “oficial”, incluyendo reuniones, charlas, acuerdos y visitas oficiales bilaterales sería insuficiente para la promoción de un país, en otras palabras, la diplomacia, hoy en día, abarca ámbitos que antaño fueron casi inalcanzables y los cuales, por así decirlo, fomentan la mejora de la imagen y reputación de tal o tal nación, es resumidamente lo que llamamos ´poder blando´(soft power en inglés).
Como ejemplo del poder blando que promueve la imagen del país citamos el deporte, o más precisamente el fútbol, este juego capaz de reunir a millones de personas, tanto en la alegría como en la tristeza, y que obviamente supo trascender su función recreativa para convertirse en una herramienta de diplomacia pública.
Como botón de muestra, cabe indicar que grandes eventos deportivos como la Copa Mundial permiten a los países proyectar su identidad, valores y capacidades ante una audiencia global.
En este sentido, es irrefutable que los éxitos deportivos suelen despertar interés internacional por la cultura, la historia y el potencial económico de un país.
La Copa Mundial como ejemplo de promoción de la imagen marroquí
El Mundial es uno de los eventos más vistos del planeta y reúne a miles de millones de espectadores.
Durante este acontecimiento deportivo de renombre, cada participación representa una oportunidad para mostrar al mundo la riqueza cultural y humana de los países participantes.
Las selecciones nacionales se convierten en embajadoras de sus naciones y la atención mediática internacional amplifica mensajes de apertura, modernización y cooperación.
Marruecos optó por una diplomacia paralela (hablando de la deportiva en este caso) como estrategia más amplia, permitiendo un mejor posicionamiento internacional.
De hecho, la histórica actuación de la selección marroquí en el Mundial de Qatar 2022 generó admiración mundial y arrojó luz sobre el potencial marroquí en términos de fútbol.
Por consiguiente, el Reino de Marruecos se convirtió en el primer país africano y árabe en alcanzar las semifinales de una Copa del Mundo. Dicha hazaña despertó un sentimiento de orgullo compartido en África, el mundo árabe y la diáspora marroquí. De este modo, la imagen de Marruecos fue asociada a valores como perseverancia, unidad, talento y diversidad cultural.
La unidad como valor universal ha incrementado entre los MRE (marroquíes residentes en el extranjero) durante tales eventos deportivos, de forma que cada marroquí, independientemente de su ubicación geográfica, se siente embajador de su país, alzando la bandera del Reino y vistiendo orgullosamente la camiseta de la selección nacional marroquí.
La actual participación de Marruecos en la Copa Mundial de la FIFA 2026 refuerza aún más el papel del deporte como instrumento de diplomacia pública y proyección internacional.
El empate frente a Brasil en su debut mundialista y las expectativas generadas de cara a sus próximos encuentros han vuelto a situar a Marruecos en el centro de la atención mediática global, fortaleciendo su marca país y proyectando valores de resiliencia, excelencia y diversidad cultural.
El fútbol como herramienta diplomática estratégica que trasciende los resultados en los partidos
La organización de eventos internacionales, la formación de jóvenes talentos y la cooperación deportiva también fortalecen la imagen de un país. De hecho, Marruecos ha impulsado importantes inversiones en infraestructura deportiva y cooperación con países africanos en materia de formación y desarrollo.
La organización conjunta del Mundial 2030 por Marruecos, España y Portugal constituye asimismo un claro ejemplo de cooperación internacional a través del deporte. Ello refleja cómo el fútbol puede servir como puente entre continentes y culturas y representa una oportunidad para promover valores de convivencia, diálogo intercultural y desarrollo compartido.
Para concluir, vale la pena indicar que el fútbol es mucho más que una competición deportiva: es una herramienta de diplomacia moderna.
La experiencia de Marruecos demuestra cómo los logros deportivos pueden fortalecer la reputación internacional de un país.
En un mundo cada vez más interconectado, el deporte seguirá siendo un lenguaje universal capaz de acercar naciones y construir puentes de entendimiento entre los diferentes pueblos.
*Analista de medios especializada en América Central.
