Rue20 Español/Rabat
Dos meses después de la final de la Copa Africana de Naciones (CAN) entre Senegal y Marruecos, la Confederación Africana de Fútbol (CAF) modificó oficialmente el resultado del encuentro, otorgando el título al equipo marroquí.
Según un artículo de Clarín firmado por Nicolás Coppa, “el campeón ya no es el equipo senegalés conducido por Sadio Mané sino el marroquí que dirigía Walid Regragui, a quien echaron tras la derrota”.
El partido, disputado el 18 de enero en Rabat, finalizó inicialmente con la victoria de Senegal, que celebró su segundo título y regresó a Dakar con el trofeo. Sin embargo, la RFMF (Federación Real Marroquí de Fútbol) presentó un reclamo ante la CAF denunciando “incomparecencia” de los jugadores senegaleses durante el tramo final del encuentro, apelando al artículo 82 del reglamento que establece que “si, por cualquier motivo, un equipo se retira de la competición, no se presenta a un partido, se niega a jugar o abandona el campo antes de la finalización del encuentro sin autorización del árbitro, se considerará perdedor y quedará eliminado definitivamente de la presente competición”.
La CAF revisó los videos del partido durante 58 días y constató que los jugadores de Senegal permanecieron ocho minutos en el vestuario antes de regresar a la cancha, tras la intervención de Sadio Mané.
Como resultado, la Junta de Apelaciones consideró a Senegal “culpable de perder por incomparecencia” y registró oficialmente el marcador de 3-0 a favor de Marruecos, conforme al artículo 84 del reglamento.
La decisión ha generado gran polémica: según Coppa, “La Federación Senegalesa reaccionó con incredulidad y mucha bronca, pero sigue teniendo herramientas formales para que nadie le toque la copa. ‘Para defender sus derechos y los intereses del fútbol senegalés, la Federación iniciará, lo antes posible, un procedimiento de apelación ante el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS) en Lausana’, avisaron a través de un comunicado, mientras sus jugadores descargaban su indignación en las redes sociales”.
El caso refleja las particularidades del fútbol africano, donde la CAF busca equilibrar la pasión de los estadios con la formalidad reglamentaria.
Como indica Coppa, “en África la cosa es diferente, y hay que tener en cuenta otras cuestiones para abordar una polémica que a ojos del Primer Mundo (futbolístico, claro) se lee como una injusticia… la dirección que buscan darle en la región al deporte más popular del mundo es la que apunta hacia la formalidad: el respeto por las leyes y los reglamentos”.
Este episodio también tuvo un impacto directo en jugadores jóvenes. Coppa recuerda que Brahim Díaz, del Real Madrid, quien falló un penal decisivo, “estuvo casi 20 minutos pensando dónde patear un penal que lo llenaría de gloria o lo convertiría en un enemigo público… su padre repetía por todos lados que su hijo ‘había pateado condicionado’”.
Con esta decisión, Marruecos recupera un título que no conquistaba desde hace cinco décadas, mientras Senegal recurre ahora al TAS para tratar de revertir la resolución. El desenlace definitivo dependerá, una vez más, de la estricta interpretación de los reglamentos.
