Rue20 Español/Rabat
Las recientes declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre Cuba han generado una fuerte polémica internacional, en un momento marcado por la crisis energética que atraviesa la isla y las tensiones entre Washington y La Habana.
Durante una comparecencia en el Despacho Oval, Trump afirmó que espera tener “el honor de tomar Cuba”, sugiriendo incluso la posibilidad de “liberarla o tomarla”. El mandatario estadounidense justificó sus palabras señalando que Cuba es actualmente “una nación muy debilitada”, lo que, a su juicio, abre la puerta a una mayor intervención de Estados Unidos.
Estas declaraciones se producen en paralelo a contactos diplomáticos entre ambos países. El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, confirmó recientemente que existen negociaciones en curso con Washington, en un contexto especialmente delicado para la isla debido a la escasez de recursos energéticos.
La situación interna en Cuba se ha deteriorado notablemente en las últimas semanas, con apagones generalizados provocados por la falta de combustible. Esta crisis está estrechamente vinculada al endurecimiento de las restricciones impuestas por Estados Unidos, que mantiene un bloqueo casi total al suministro de petróleo hacia la isla.
En este sentido, Washington ha intensificado la presión internacional al advertir que impondrá sanciones a los países que intenten suministrar crudo a Cuba, argumentando que el gobierno cubano representa una “amenaza”. Esta política ha contribuido a agravar la situación económica y social del país caribeño, aumentando las tensiones en la región.
