Rue20 Español/Rabat
Marruecos refuerza su posicionamiento en la carrera global por el hidrógeno verde y se perfila como uno de los principales nodos energéticos entre África y Europa, según un análisis de la Fundación H2Global.
El informe sitúa al Reino entre los países africanos más avanzados para desarrollar una economía nacional basada en hidrógeno renovable, junto a Egipto, Namibia y Sudáfrica.
En un contexto geopolítico marcado por la guerra en Ucrania, el resurgimiento de tendencias proteccionistas y la rivalidad estratégica entre potencias, el hidrógeno limpio se consolida como un nuevo instrumento de influencia económica. En este escenario, África —que concentra cerca del 60% del potencial solar mundial— emerge como un futuro polo de producción energética, con Marruecos entre los países mejor posicionados del continente.
El informe destaca varios factores que explican este avance: el importante potencial solar y eólico del país, el desarrollo progresivo de capacidades renovables, una estrategia nacional específica para el hidrógeno y la existencia de infraestructuras portuarias e industriales adaptadas a la exportación. A ello se suma una demanda interna significativa, especialmente vinculada a la industria de fertilizantes.
Entrada en fase operativa
En paralelo, Marruecos ha iniciado la fase operativa de su estrategia sectorial con la firma de contratos preliminares de reserva de terrenos con inversores nacionales e internacionales en el marco de la denominada “Oferta Marruecos” para el hidrógeno verde. Estos acuerdos permitirán desarrollar cinco proyectos estructurantes en las regiones del sur del país, destinados a reforzar la soberanía energética y consolidar el posicionamiento del Reino en este sector emergente.
El papel clave del grupo OCP
Uno de los pilares de esta estrategia es el compromiso del Grupo OCP, considerado por los analistas como un actor industrial determinante en la transición energética del país. Dentro de su plan global de inversiones de 13.000 millones de dólares, la compañía prevé la construcción de una unidad de producción de amoníaco verde valorada en unos 7.000 millones de dólares.
El proyecto contempla un suministro energético basado en 3,8 gigavatios de energía eólica y solar, con el objetivo de alcanzar una producción anual de tres millones de toneladas de amoníaco renovable para 2032.
La iniciativa responde a un doble objetivo: reducir la dependencia de las importaciones de amoníaco e insumos energéticos y garantizar la competitividad climática de las exportaciones marroquíes de fertilizantes ante la aplicación del mecanismo europeo de ajuste de carbono en frontera.
Ventaja geográfica hacia Europa
La proximidad geográfica con la Unión Europea constituye otro factor decisivo. El plan energético REPowerEU prevé que el bloque comunitario importe hasta 10 millones de toneladas de hidrógeno renovable para 2030, lo que abre un importante mercado potencial para los productores del norte de África.
Asimismo, mecanismos como las subastas internacionales impulsadas por la Fundación H2Global —respaldadas por países como Alemania y Países Bajos— buscan garantizar la demanda mediante contratos de compra a largo plazo, un sistema en el que Marruecos aspira a participar si sus proyectos cumplen plenamente los criterios europeos sobre combustibles renovables.
Entre competencia y cooperación
El informe también subraya la creciente competencia de actores de Oriente Medio en el mercado del hidrógeno verde. Sin embargo, esta rivalidad convive con alianzas estratégicas. Un ejemplo es la participación de la empresa saudí ACWA Power en proyectos marroquíes destinados a producir hidrógeno renovable con aplicaciones industriales como el acero verde para exportación.
Ventana de oportunidad
Pese a las oportunidades, los expertos advierten de una competencia creciente por parte de China e India, que avanzan rápidamente en la producción de electrolizadores de bajo coste y en mecanismos de subasta para el amoníaco renovable.
Para Marruecos, el desafío consiste en acelerar la materialización de los proyectos para pasar de la fase de potencial a la de proveedor efectivo antes de que el mercado global se consolide en torno a otros polos dominantes.
Según la Fundación H2Global, el Reino cuenta con una ventaja estructural relevante: su potente industria de fertilizantes actúa como una “demanda ancla” que permite integrar localmente parte de la cadena de valor, desde el hidrógeno hasta el amoníaco y los productos industriales derivados.
En un contexto en el que África apenas ha captado 13 millones de dólares de los 8.000 millones invertidos globalmente en hidrógeno limpio, Marruecos aparece como uno de los pioneros del continente. No obstante, el éxito de esta estrategia dependerá de la capacidad del país para asegurar contratos de compra, atraer financiación internacional y consolidar alianzas tecnológicas que permitan transformar su potencial energético en una verdadera palanca de desarrollo industrial.
