Rue20 Español/Rabat
Marruecos está emergiendo como un centro industrial clave para la producción de automóviles eléctricos y baterías chinas con destino a Europa, gracias a una combinación de inversiones masivas, ventajas comerciales y recursos naturales estratégicos.
Entre 2023 y 2025, casi la mitad de los proyectos de fabricantes de automóviles chinos en la región de Oriente Medio y África del Norte (MENA) eligieron territorio marroquí, consolidando al país como plataforma industrial y puente logístico hacia el Viejo Continente.
Uno de los proyectos más emblemáticos es el de Gotion High-Tech, que en 2024 firmó un acuerdo por 12.800 millones de dírhams (aproximadamente 1.200 millones de euros) para construir una giga-fábrica en Kenitra, con planes de expansión multimillonarios. Paralelamente, la producción de materiales para baterías se afianza con iniciativas como COBCO Alpha, fruto de la asociación entre el holding marroquí Al Mada y el grupo chino CNGR Advanced Materials en Jorf Lasfar, dedicada a la fabricación de cátodos, ánodos y precursores esenciales para baterías LFP.
El país combina una infraestructura industrial consolidada con mano de obra calificada y cadenas de suministro locales eficientes. Puertos como Tánger Med ofrecen plataformas logísticas estratégicas cercanas a Europa, mientras que los acuerdos comerciales privilegiados, incluidos los del convenio paneuro-mediterráneo (PEM), facilitan exportaciones competitivas hacia la Unión Europea y Estados Unidos.
Un factor diferenciador es la disponibilidad de fosfatos, fundamentales en la producción de baterías LFP (litio-hierro-fosfato), tecnología que gana terreno por su coste más bajo, estabilidad y adaptabilidad a vehículos eléctricos económicos. Marruecos posee reservas masivas, lo que le confiere una ventaja natural frente a otros destinos de inversión.
La deslocalización parcial de la producción china hacia Marruecos responde también a estrategias comerciales y geopolíticas. Ante el endurecimiento de los aranceles en Estados Unidos y Europa sobre productos chinos, la instalación de fábricas en Marruecos permite mantener acceso preferencial al mercado europeo. Analistas comparan este fenómeno con el modelo mexicano de exportación de automóviles a Estados Unidos, adaptado ahora al entorno mediterráneo.
Para Europa, la expansión de la producción en Marruecos puede garantizar el suministro de componentes críticos, reducir costes logísticos y fortalecer las cadenas de suministro regionales.
En conclusión, Marruecos está consolidando su papel como plataforma de producción de vehículos eléctricos chinos hacia Europa, con oportunidades significativas para empleo e industrialización.
