Rue20 Español/Rabat
La gestión de las inundaciones que afectaron a las regiones del Gharb y Lukkos constituye un ejemplo de buenas prácticas en materia de gestión de catástrofes naturales y sienta las bases de un modelo marroquí de respuesta proactiva ante crisis y desastres, subrayó el Consejo Nacional de Derechos Humanos (CNDH).
En sus conclusiones preliminares, elaboradas a la luz de las normas internacionales, el Consejo señaló que la actuación de las autoridades públicas frente a las inundaciones registradas en las cuatro provincias más afectadas —Larache, Kenitra, Sidi Kacem y Sidi Sliman— ofrece la oportunidad de establecer un protocolo nacional de intervención proactiva.
Según la misma fuente, la gestión de esta crisis permitió avances notorios y tangibles en la adopción de estándares internacionales y en la consolidación de un enfoque basado en los derechos humanos en la respuesta a catástrofes naturales.
En este contexto, el CNDH expresó su satisfacción por las Altas Directrices Reales dirigidas al Gobierno y por la adopción de las medidas organizativas necesarias, que condujeron a la declaración de las cuatro provincias como zonas siniestradas y a la puesta en marcha de un programa de ayuda y apoyo en favor de las poblaciones afectadas.
El Consejo destacó igualmente la rápida intervención de las autoridades locales para anticipar los riesgos potenciales, mediante la movilización de medios y equipos de rescate. Asimismo, resaltó la participación coordinada de las Fuerzas Armadas Reales, la Gendarmería Real, la Dirección General de la Seguridad Nacional, la Protección Civil, las Fuerzas Auxiliares y las autoridades territoriales para evacuar a los habitantes y salvaguardar bienes en las zonas más impactadas, particularmente en Ksar El Kebir a comienzos de febrero.
El CNDH también valoró la capacidad de respuesta de los ciudadanos ante las consignas de las autoridades y el sentido de disciplina demostrado durante las operaciones de evacuación y traslado hacia áreas seguras.
Finalmente, el Consejo concluyó que las condiciones en las que se desarrolló la operación, caracterizadas por una organización eficaz, reforzaron los esfuerzos de protección y respuesta, lo que constituye “una buena práctica que merece ser documentada”.
