Rue20 Español/Rabat
El diario español El País ha dedicado su edición dominical a un elogioso reportaje sobre el valle de Draa, en el sur de Marruecos, describiéndolo como una simbiosis perfecta entre esplendor natural y herencia cultural milenaria. Según el periódico, los paisajes de la región parecen haber sido dibujados al ritmo de la música, ofreciendo a los visitantes una experiencia única entre el Atlas y el Sáhara.
El artículo destaca la ruta que se inicia en Marrakech, atraviesa el paso de Tizi-n-Tichka y la kasbah de Telouet, para continuar por el valle del Ounila hasta Uarzazat, reconocido como un importante centro del cine internacional. También subraya la singular arquitectura en adobe, que combina tradición y tendencias contemporáneas.
El ksar de Aït Ben Haddou, Patrimonio de la Humanidad desde 1987, se describe como una «ciudadela hecha de sueños». Más al sur, en la provincia de Zagora, los oasis del Draa ofrecen un remanso de verdor que desafía los ciclos de sequía, mientras que la música local —Ganga, Rokba, Ahidous o Akalal— y el uso del guembri y los krakabs se presentan como elementos centrales de la vida cotidiana y cultural de la región, con el Festival Zamane de M’hamid El Ghizlane como cita destacada.
El reportaje también resalta la importancia espiritual de Tamegroute, famosa por su biblioteca coránica del siglo XVII y su cerámica verde, así como los esfuerzos de Marruecos en la preservación de la biodiversidad, incluyendo la reintroducción de especies amenazadas como el antílope addax, la gacela y el avestruz de cuello rojo.
El País invita a los lectores a sumergirse en este territorio sahariano, cuya inmensidad y riqueza patrimonial dejan «un toque dorado resplandeciente grabado en la memoria» de quienes lo visitan.
