Marruecos lleva en alto el mensaje de África en el 80.º aniversario de la Carta de la ONU

Rue20 Español/ Rabat

El embajador, representante permanente de Marruecos ante la ONU, Omar Hilale, llevó en alto el mensaje de África durante la conmemoración del 80.º aniversario de la firma de la Carta de las Naciones Unidas, con motivo de una ceremonia celebrada este viernes en Nueva York.

Al intervenir en nombre del Grupo Africano ante la ONU durante una sesión plenaria de la Asamblea General, Hilale subrayó que los pueblos africanos aún no eran libres y que sus voces todavía no se hacían oír en las instancias mundiales en el momento de la firma de la Carta. Fue la propia Carta, precisó, así como los principios que proclamaba, la que proporcionó el fundamento jurídico y moral para su liberación, recordando que, para África, la igualdad soberana de los Estados y la prohibición del recurso o de la amenaza del uso de la fuerza no eran conceptos abstractos.

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El embajador destacó los principios fundacionales de la Carta de las Naciones Unidas, subrayando que esta «no prometió a África un mundo mejor. Le dio las herramientas para construirlo. Ochenta y un años después, seguimos decididos a utilizarlas».

En este sentido, recordó el compromiso de África con la Carta, subrayando que esa adhesión se traduce sobre el terreno en acciones concretas.

Entre esas acciones, el embajador mencionó a las tropas africanas desplegadas en las zonas de operaciones de mantenimiento de la paz más difíciles del mundo, así como a los diplomáticos africanos que han impulsado la Agenda 2030, el Pacto para el Futuro y las conclusiones de Sevilla sobre la financiación para el desarrollo.

Asimismo, citó a los juristas africanos que forman parte de la Corte Internacional de Justicia, la Corte Penal Internacional y el Tribunal Internacional del Derecho del Mar.

Al tiempo que saludó la firma de la Carta «UN80» como una reafirmación simbólica del compromiso colectivo internacional con los objetivos y principios del documento fundacional, Hilale evocó el llamamiento del Grupo Africano a todos los Estados miembros para traducir «este gesto simbólico» en acciones concretas: una arquitectura financiera internacional reformada que refleje el peso de África y aborde las dificultades relacionadas con la deuda, así como un proceso de reforma «ONU 80» que refuerce la capacidad de la Organización para cumplir sus tres pilares sin reducir los mandatos y los recursos de los que dependen los países en desarrollo.

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En la misma línea, el embajador puso de relieve la contribución del Grupo Africano a la adopción, el pasado mes de marzo, por la Asamblea General de la ONU, de la resolución sobre el examen de la aplicación de los mandatos.

«Fue el Grupo Africano el que logró el equilibrio basado en los tres pilares, así como la cláusula de salvaguardia que garantiza que la Organización permanezca fiel al principio consagrado en la Carta, según el cual la paz, el desarrollo y los derechos humanos son indisociables y revisten la misma importancia», recalcó ante los representantes de los Estados miembros.

Sin embargo, observó Hilale, las instituciones surgidas de la Carta de la ONU «no han cumplido sus compromisos con África», señalando que el Consejo de Seguridad, órgano encargado del mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales, sigue reflejando la geopolítica de 1945 y no la del mundo de 2026.

«África, con más de mil millones de habitantes y objeto de la mayor parte de las cuestiones inscritas en el orden del día del Consejo, no dispone ni de un asiento permanente ni del derecho de veto», lamentó el embajador, reiterando el llamamiento del Grupo Africano, basado en el Consenso de Ezulwini y la Declaración de Sirte, y reafirmado durante la 39.ª Cumbre de la Unión Africana celebrada en Adís Abeba, en favor de una reforma integral del Consejo de Seguridad destinada a corregir esta «injusticia histórica».

Esta sesión plenaria estuvo marcada, en particular, por la participación del secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, y de la presidenta de la Asamblea General de la ONU, Annalena Baerbock.

En su intervención, el jefe de la ONU declaró que la Carta de las Naciones Unidas no es un menú a la carta y que sus principios «no son ni opcionales ni negociables».

«Sus principios exigen el respeto de la igualdad soberana de todos los Estados. Prohíben la amenaza o el uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado», recordó, insistiendo en la necesidad de defender los objetivos y principios de la Carta y de respetar el derecho internacional, incluido el derecho internacional humanitario.

«Debemos reforzar la diplomacia y la solidaridad entre las regiones y acelerar la acción en favor del desarrollo sostenible, porque la paz, la dignidad y las oportunidades van de la mano», concluyó.

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