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Walid El Moumen
El ultraderechista Abelardo de la Espriella ha ganado la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Colombia en un resultado extremadamente ajustado frente al candidato de izquierda Iván Cepeda, según el preconteo oficial con el 99,98% escrutado.
De acuerdo con la información difundida por la Registraduría Nacional del Estado Civil, De la Espriella obtuvo el 49,66% de los votos (12,95 millones), mientras que Cepeda alcanzó el 48,70% (12,70 millones), con una diferencia aproximada de 250.000 sufragios.
Un país dividido y un resultado aún en revisión
El propio gobierno saliente de Gustavo Petro ha pedido prudencia al subrayar que el preconteo no tiene valor jurídico definitivo y que el resultado oficial dependerá del escrutinio final. Por su parte, el candidato derrotado ha anunciado impugnaciones sobre decenas de miles de mesas electorales, en un contexto de fuerte polarización política.
La autoridad electoral colombiana ha recordado que el sistema de preconteo es únicamente informativo, mientras que el escrutinio oficial es el único con validez legal para proclamar al presidente electo.
Reacciones internacionales y alineamientos políticos
La victoria de De la Espriella ha sido rápidamente saludada por líderes de la derecha internacional, entre ellos el presidente estadounidense Donald Trump, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio y el presidente argentino Javier Milei, lo que refuerza la percepción de un posible giro ideológico en la política exterior colombiana.
Posibles implicaciones diplomáticas: La cuestión del Sáhara marroquí
En el plano internacional, este cambio político podría influir en la orientación diplomática de Colombia, especialmente en su relación con temas sensibles como el expediente del Sáhara, que se acerca cada vez más a su fin a favor del Plan de Autonomía marroquí.
La propuesta del plan de autonomía ha ido ganando apoyos internacionales en los últimos años, especialmente tras el reconocimiento de la soberanía marroquí sobre el Sáhara por parte de la administración estadounidense en 2020, durante el primer mandato de Donald Trump.
En ese contexto, la cercanía política entre el nuevo liderazgo colombiano y figuras como Trump podría, según interpretaciones políticas, favorecer un mayor acercamiento entre Bogotá y Rabat en el futuro.
Un escenario aún abierto
La situación sigue en evolución tanto en el plano interno colombiano como en el plano internacional, donde cualquier reconfiguración diplomática dependerá de las decisiones efectivas del nuevo gobierno una vez asumido el poder.
Por ahora, el resultado electoral abre una nueva etapa política en Colombia, con posibles repercusiones regionales, aunque todavía sujetas a cautela y a la evolución de la política exterior del nuevo ejecutivo.
