Rue20 Español/Rabat
La presencia de los cítricos marroquíes en los supermercados británicos continúa creciendo a un ritmo sostenido. Durante la campaña comprendida entre octubre de 2025 y abril de 2026, las ventas de mandarinas procedentes de Marruecos alcanzaron unas 71.600 toneladas, con un valor superior a los 60 millones de libras esterlinas, consolidando un nuevo máximo histórico para el sector.
Los datos, recogidos por la plataforma especializada EastFruit, reflejan un incremento cercano al 20 % respecto al ejercicio anterior y confirman una tendencia que se viene afianzando desde hace varias campañas: la reducción del predominio español en uno de sus mercados tradicionales.
El nuevo escenario comercial surgido tras el Brexit ha favorecido una mayor competencia entre los países proveedores. La salida del Reino Unido de la Unión Europea abrió la puerta a una reconfiguración del mercado en la que Marruecos, junto con otros exportadores como Sudáfrica y Perú, ha encontrado mejores condiciones para ampliar su cuota frente a los productores españoles.
La evolución coincide con las dificultades que atraviesa la citricultura española, afectada por varios años de escasez hídrica y episodios de temperaturas extremas que han repercutido tanto en los rendimientos como en la calidad de las cosechas. Este contexto ha permitido a Marruecos aumentar su protagonismo entre los meses de invierno y el inicio de la primavera.
Uno de los factores que explican esta expansión es la consolidación de la variedad Nadorcott, cuya producción se ha extendido entre miles de agricultores marroquíes. Gracias a ello, el país ha conseguido reforzar su oferta precisamente en los meses en los que las exportaciones españolas suelen perder intensidad.
Los meses de febrero y marzo de 2026 marcaron un punto de inflexión, ya que por primera vez las mandarinas marroquíes llegaron a representar más de la mitad del mercado británico. Para los analistas, este dato evidencia una modificación profunda del equilibrio competitivo entre ambos productores.
Más allá de factores coyunturales, el avance marroquí responde a una estrategia basada en la ampliación de las superficies de cultivo, la incorporación de variedades de mayor valor añadido y una política comercial orientada a fortalecer su presencia en Europa.
Mientras tanto, España afronta retos estructurales ligados al estrés hídrico y a la reducción de determinadas áreas agrícolas, circunstancias que han mermado su capacidad para mantener el liderazgo histórico en Reino Unido.
El auge de las exportaciones marroquíes no se limita a las mandarinas. El Reino también ha ganado peso en otros productos frescos, como las frambuesas y los arándanos, consolidándose como uno de los socios preferentes de las grandes cadenas británicas y reforzando su influencia en el abastecimiento alimentario del mercado británico.
