Rue20 Español/Rabat
Una polémica ha surgido en torno a la sanción impuesta por la Confederación Africana de Fútbol (CAF) al entrenador de la selección senegalesa, Pape Bouna Thiaw, tras los incidentes ocurridos en la final de la reciente Copa Africana de Naciones.
Raymond Hack, expresidente del Comité de Disciplina de la CAF, manifestó que la decisión tomada por la organización continental fue insuficiente y no refleja la gravedad de los hechos.
Former CAF Disciplinary chief Raymond Hack of South Africa 🇿🇦speaks openly about the AFCON 2025 🇲🇦 final debacle.
He did not mince his words he said it as he did slamming CAF @soka25east pic.twitter.com/55EUQtNNN3
— Collins Okinyo (@bedjosessien) January 30, 2026
En declaraciones a la cadena SABC, Hack señaló que la suspensión de cinco partidos y la multa de 100.000 dólares impuestas a Thiaw “no alcanzan el nivel de disuasión requerido en casos de esta magnitud”.
Según el exresponsable, el comité disciplinario debería haber adoptado medidas más severas, incluyendo una suspensión de seis meses, considerando que las acciones sancionadas provinieron de un responsable técnico de una selección nacional en un partido de alto simbolismo.
Hack también destacó que la multa económica, aunque aparentemente elevada, “no representa una carga real para una selección que obtuvo ingresos estimados en 10 millones de dólares por proclamarse campeona”, subrayando que las sanciones financieras deben ser proporcionales a los beneficios obtenidos en grandes torneos.
La CAF aplicó una serie de sanciones tanto a Senegal como a Marruecos. En el caso de Senegal, además de la suspensión de Thiaw, el jugador Iliman Ndiaye fue sancionado con dos partidos por conducta antideportiva hacia el árbitro, al igual que Ismaila Sarr. La Federación Senegalesa de Fútbol recibió multas que suman 615.000 dólares por el comportamiento inapropiado de aficionados, jugadores y cuerpo técnico, incluyendo violaciones a los principios del juego limpio y la integridad.
Por su parte, la Real Federación Marroquí de Fútbol también recibió varias sanciones. Entre ellas, Achraf Hakimi fue suspendido por dos partidos, uno de ellos condicionado, mientras que Ismael Saibari recibió tres partidos de suspensión y una multa de 100.000 dólares.
Además, la Federación marroquí fue multada por un total de 315.000 dólares por la conducta de sus jugadores, cuerpo técnico y aficionados, incluyendo el uso de rayos láser y obstrucciones al trabajo arbitral.
La final, disputada entre dos selecciones con gran nivel técnico y disciplina táctica, se mantuvo abierta hasta los últimos momentos del tiempo reglamentario.
A pesar de la derrota, la selección marroquí recibió elogios por su desempeño durante el torneo, mostrando estabilidad técnica y táctica, así como un espíritu competitivo que reafirma el progreso del fútbol marroquí.
La organización del torneo también fue reconocida por su éxito, destacando la capacidad del Reino de Marruecos para organizar eventos deportivos de alto nivel conforme a estándares internacionales.
La CAF, por su parte, anunció la apertura de una investigación oficial para determinar con detalle las circunstancias de los incidentes ocurridos durante la final.
