Rue20 Español/ Fez
Meryem Ghoua
A pesar de las lluvias, a veces torrenciales, que coinciden con algunos partidos de la Copa Africana de Naciones de Fútbol (Marruecos – 2025), los estadios marroquíes han cumplido con su cometido y sus terrenos de juego han resistido las inclemencias del tiempo.
Estas lluvias, que nunca han afectado el desarrollo normal de esta fiesta futbolística africana, constituyen una verdadera prueba natural de la calidad de las infraestructuras, cuidadosamente diseñadas, renovadas y construidas según exigencias estrictas que rara vez se encuentran en el continente africano.
Césped equipado con sistemas eficaces de drenaje, techos que cubren las gradas en gran medida y sistemas de drenaje de aguas pluviales de alto rendimiento: todo ha sido diseñado con sumo cuidado para garantizar la fluidez del juego y proteger a los aficionados.
Ya se trate de los estadios de Rabat, Casablanca, Tánger o Marrakech, los partidos se disputan sin interrupciones notables, lo que confirma la fiabilidad de las opciones técnicas adoptadas antes del inicio de la competición continental. Incluso en los momentos en que el cielo estaba cubierto de nubes, las exhibiciones futbolísticas se mantuvieron a un alto nivel, lo que demuestra claramente la validez y la eficacia de la lógica preventiva.
Esta capacidad de resistir la lluvia va más allá del marco puramente deportivo, ya que refleja la clara visión de un país anfitrión que quiso incluir la Copa Africana de Naciones 2025 en la opción de la sostenibilidad y las normas internacionales.
En las gradas abarrotadas, los aficionados, que a veces levantaron paraguas, continuaron coreando canciones, todos ellos confiados en unas instalaciones deportivas capaces de hacer frente a los cambios climáticos.
Marruecos, al superar con éxito esta prueba climática, envía un mensaje claro: la Copa Africana de Naciones 2025 no solo se juega en el campo, sino también a nivel organizativo, donde todo va sobre ruedas.
