Marruecos: La ‘Flagship’ de África y el legado de la Marcha Verde

 

Rue20 Español/Ciudad de México

Moisés Amselem Elbaz*

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Un «buque insignia» es más que un símbolo; es el navío que lidera la flota, que marca la ruta, que protege a los demás y que muestra el camino a seguir. No es solo el más grande o el más visible, sino el que tiene la responsabilidad de guiar, innovar y asegurar el éxito de la misión común.

Este es el papel que el Reino de Marruecos ha asumido en el continente africano. No por autoproclamación, sino por una historia de acciones concretas, visión estratégica y un liderazgo que mira al futuro sin olvidar las raíces. La Marcha Verde de 1975 no fue un evento aislado; fue la primera gran demostración de una filosofía de Estado que hoy se materializa en el reconocimiento internacional y en una agenda panafricana sólida y visionaria.

El respaldo histórico: La Resolución 2797 de la ONU

La reciente adopción de la Resolución 2797 (2025) por el Consejo de Seguridad de la ONU no es una victoria unilateral marroquí, sino un triunfo de la diplomacia sensata y la solución práctica para África. Al respaldar el plan de autonomía para el Sáhara como la «base más viable para una solución política», la comunidad internacional no solo avala una iniciativa marroquí, sino que abraza un modelo de resolución de conflictos que prioriza la estabilidad, la cooperación y el desarrollo sobre el enfrentamiento estéril.

Con 11 votos a favor, 3 abstenciones y ningún voto en contra, el mensaje es claro: el mundo confía en el enfoque marroquí. Y este es el primer gran servicio que el «buque insignia» ofrece a África: un modelo de resolución de conflictos que funciona.

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¿Qué puede hacer un ‘buque insignia’ por África?: Las cuatro líneas de acción

Un buque insignia no se limita a liderar; actúa. Marruecos está demostrando cómo se ejerce este liderazgo a través de cuatro ejes fundamentales:

1. Liderazgo Económico e Infraestructura:

Marruecos se ha convertido en un polo de inversión y conectividad para África. El puerto de Tánger-Med, uno de los más grandes del Mediterráneo, es la puerta de entrada y salida de mercancías para todo el continente. Empresas marroquíes líderes en sectores como la banca (Attijariwafa Bank), las telecomunicaciones (Maroc Telecom) o la energía están invirtiendo masivamente en países africanos, construyendo infraestructuras críticas y creando miles de puestos de trabajo. Esto no es neocolonialismo; es cooperación Sur-Sur en acción.

2. Influencia Diplomática y Soft Power:

El retorno de Marruecos a la Unión Africana en 2017 fue un punto de inflexión. Desde entonces, el Reino ha trabajado incansablemente para construir consensos, mediar en crisis y colocar los intereses africanos en foros globales. La diplomacia marroquí, bajo la guía de Su Majestad el Rey Mohamed VI, es una fuerza de equilibrio y pragmatismo. Su llamamiento al «diálogo fraternal» con Argelia tras la resolución de la ONU es un ejemplo de cómo el buque insignia busca calmar las aguas, no agitarlas.

3. Puente Cultural y Religioso:

Marruecos, con su tradición de Islam moderado y tolerante, es un faro espiritual. La formación de imanes de países africanos en institutos marroquíes (como el de Rabat) ayuda a combatir el extremismo y promueve una doctrina de paz. Además, como crisol de culturas árabe, amazigh y africana, Marruecos sirve de puente natural entre el Magreb y el África subsahariana, fomentando el entendimiento mutuo.

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4. Seguridad y Estabilidad:

En un continente amenazado por el terrorismo y el crimen organizado, Marruecos es un aliado clave en el intercambio de inteligencia y la cooperación en seguridad. Su experiencia y capacidades son vitales para proteger la estabilidad de toda la región, demostrando que el buque insignia también protege a la flota.

 

Conclusión: Un legado que navega hacia el futuro

 

La Marcha Verde fue el primer gran paso de este viaje. No fue una marcha de conquista, sino de reclamación pacífica y de unidad. Hoy, ese mismo espíritu se traduce en una agenda de prosperidad compartida para todos los africanos.

Marruecos, como «flagship» de África, no navega solo. Su éxito es el éxito del continente. Su estabilidad, la estabilidad de sus vecinos. Su modelo de desarrollo autónomo, soberano y abierto al mundo es un ejemplo a seguir.

África ha despertado, y tiene en el Reino de Marruecos el motor, el timón y el faro que guía su rumbo hacia un futuro de dignidad, independencia real y prosperidad común. El legado de la Marcha Verde está más vivo que nunca, y su camino —como el de un buque insignia— continúa avanzando, imparable.

*Analista en relaciones internacionales y procesos históricos

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