Marruecos seduce a cooperativas españolas con inversiones en presas y desalinización

 

Rue20 Español/Rabat

La deficiente gestión del agua en España, un problema que se agrava, está poniendo en peligro la producción de aceite de oliva, un pilar fundamental del sector agroalimentario español y europeo.

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La principal cooperativa española de aceite de oliva, Dcoop, ha lanzado una advertencia alarmante sobre las consecuencias de la escasez de agua mal gestionada, que podría conducir a la deslocalización de la producción hacia países con una mejor gestión hídrica, como Marruecos.

Durante su encuentro anual con la prensa, el presidente de Dcoop, Antonio Luque, destacó que la crisis hídrica representa «la clave de la supervivencia del sector olivarero y de la agricultura en general». Luque señaló que el problema no reside en la falta de agua, sino en «una mala gestión», caracterizada por la falta de mantenimiento de las infraestructuras y la ausencia de planificación en las transferencias hídricas.

La situación es crítica, ya que cerca del 30% de las reservas de agua en España se consideran en riesgo debido a la falta de inversión pública. Esta fragilidad estructural podría resultar en un escenario similar al del sector del tomate, cuya producción ya ha migrado en gran medida hacia el sur del Mediterráneo. «Si no se hace nada, los olivares españoles se transformarán en desiertos y la producción de aceite ‘made in Morocco’ explotará», advirtió Luque.

A pesar de las expectativas iniciales, la cosecha española de este año no superará los 1,4 millones de toneladas, muy por debajo del potencial de dos millones. Dcoop insiste en que solo una reforma profunda de la política del agua podría estabilizar el sector y asegurar la competitividad del país.

Mientras España enfrenta esta crisis, Marruecos se posiciona como un destino atractivo para los productores de aceite de oliva. El Reino ha implementado una política activa de gestión del agua, con inversiones masivas en la construcción de presas, estaciones de desalinización y modernización de sistemas de riego, con el apoyo financiero de la Unión Europea. Estos esfuerzos están atrayendo la atención de grupos extranjeros, especialmente españoles, que buscan asegurar su producción en un entorno más estable y eficiente en términos hídricos.

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Luque reconoció que estas dinámicas regionales podrían favorecer un desplazamiento progresivo del valor añadido hacia el sur. «Si la Unión Europea continúa financiando estos proyectos en el norte de África sin repensar su estrategia, transferirá la producción agrícola allí», afirmó.

En el ámbito comercial, Dcoop mantiene su enfoque en Estados Unidos, el principal mercado para el aceite de oliva europeo. La cooperativa está negociando la adquisición completa de la empresa estadounidense Pompeian, que controla el 20% del mercado estadounidense, y no descarta otras operaciones de crecimiento externo.

En conclusión, mientras España se enfrenta a la urgente necesidad de reformar su gestión del agua, Marruecos se consolida como un actor regional clave en la industria olivarera, ofreciendo a los productores la estabilidad y eficiencia hídrica que necesitan para prosperar. El futuro del sector olivarero español pende de un hilo, y la respuesta a la crisis hídrica determinará su supervivencia.

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