Rue20 Español/Rabat
La reciente votación al Consejo Ejecutivo de la UNESCO ha servido como un revelador termómetro de la posición internacional de Marruecos frente a Argelia. Mientras el Reino obtuvo una aplastante mayoría de 146 votos, superando a Jordania (131) y Egipto (114), Argelia no logró sumar ni un solo apoyo, confirmando su aislamiento diplomático.
El rotundo éxito marroquí refleja la consideración global hacia la visión del Rey Mohammed VI, centrada en la pluralidad, el diálogo entre civilizaciones y el desarrollo humano sostenible. El Ministerio de Asuntos Exteriores subrayó que este resultado refuerza el papel “activo y constructivo” del Reino en la UNESCO y su compromiso con la educación, la cultura, la ciencia y la comunicación.
Por el contrario, la posición del régimen argelino aparece cada vez más delicada. La hostilidad persistente de Argelia hacia Marruecos, presente incluso en foros que promueven valores universales, ha trascendido la cuestión del Sáhara y se manifiesta hoy en ámbitos diplomático, cultural, deportivo y económico, señala un análisis del Instituto de Oriente Medio.
Marruecos, en contraste, se consolida como puente estratégico entre África y Europa, impulsado por proyectos de envergadura como la iniciativa atlántica y el gasoducto Nigeria-Marruecos. Argelia, atrapada en discursos del pasado, enfrenta además tensiones con Francia y varios países del Sahel, así como un fracaso humillante en su intento de adhesión a los BRICS, a pesar del respaldo de aliados históricos como Rusia y Sudáfrica.
Observadores internacionales, incluidos medios europeos y alemanes, destacan que el aislamiento argelino se evidencia también en la abstención de potencias como China y Rusia durante recientes votaciones en el Consejo de Seguridad de la ONU. Mientras tanto, Marruecos incrementa su influencia en la Unión Africana y fortalece asociaciones económicas tanto con Europa como con el África subsahariana.
En este contexto, Argelia enfrenta ahora un doble desafío: intentar mantener su influencia en el continente y superar el aislamiento impuesto por el nuevo equilibrio diplomático internacional, mientras Marruecos consolida su posición como actor clave en la escena mundial.
