Rue20 Español/El Aaiún
A medida que Marruecos se prepara para conmemorar el 50 aniversario de la histórica Marcha Verde, la atención se centra en las provincias del sur del Reino, que han emergido como un testimonio de éxito económico y desarrollo territorial sin precedentes.
Cinco décadas después de este evento trascendental, estas regiones, que alguna vez fueron desérticas, se han transformado en vibrantes centros de actividad económica, industrial y turística.
Las provincias del sur han experimentado una reconfiguración total en el plano económico durante los últimos cincuenta años. Esta profunda transformación se manifiesta primero en la ordenación del territorio, con ciudades bien estructuradas, infraestructuras modernas y ejes viales estratégicos que conectan estas regiones con el resto del Reino.
La construcción de autopistas, aeropuertos y puertos, especialmente el futuro puerto atlántico de Dajla, ha desempeñado un papel fundamental en la reubicación de estos territorios en el centro de los intercambios comerciales. La construcción de un gran puerto cambiará totalmente la imagen de la región, conectándola a las grandes rutas del comercio marítimo mundial.
El impacto social de esta transformación también es significativo. Las condiciones de vivienda, que antes eran precarias, han mejorado considerablemente. El último censo general de población y vivienda confirma esta progresión, con indicadores socioeconómicos que ahora se encuentran entre los mejores del país, superando a veces a los de algunas regiones más antiguas.
El urbanismo también ha experimentado una mejora notable. Ciudades como El Aaiún, Dajla, Bojador y Smara están experimentando una rápida modernización, acompañada de una mejor calidad de vida. Las ciudades se han convertido en espacios de vida organizados y atractivos.
El auge económico se traduce en una diversificación de los recursos locales. Dajla ilustra esta dinámica. La región ahora tiene sus propios recursos e incluso genera ingresos importantes y muy diversificados, destacando que la agricultura, la pesca marítima, la industria y el turismo también son pilares de esta economía regional, cuyos beneficios benefician directamente a las poblaciones locales.
Además, la energía renovable se ha convertido en un importante motor de crecimiento. Hay una clara tendencia de desarrollo en el campo de las energías renovables, con proyectos de producción de energía solar y eólica que se están multiplicando, atrayendo a inversores extranjeros.
El suministro de agua también es un eje estratégico. Varias plantas de desalinización de agua de mar están en construcción, mientras que otras ya están operativas. Estas estaciones ya no están destinadas únicamente a suministrar agua potable a los hogares, sino que también sirven para desarrollar una agricultura limpia y sostenible. Conectadas a fuentes de energía renovable, estas infraestructuras permiten producir alimentos con baja huella de carbono, una parte de los cuales se exporta a los mercados europeos.
Se producen productos agrícolas limpios, con huella de carbono cero, que serán totalmente aceptados en los mercados europeos.
Esta transformación no es simplemente desarrollo, sino un desarrollo acelerado. Las tasas de crecimiento en varios sectores superan la media nacional, lo que demuestra una vitalidad económica sostenida. El producto interior bruto per cápita en estas regiones ahora supera la media nacional, lo que indica la creciente prosperidad de estos territorios.
Este dinamismo se traduce directamente en el bienestar de las poblaciones locales. El bienestar de los habitantes de las provincias del sur es bastante alto. Esto les permite no solo vivir y trabajar en la región, sino también establecerse de forma duradera, con un crecimiento demográfico que es más rápido que en el resto del país, lo que refleja un arraigo social y económico exitoso.
En resumen, cincuenta años después de la Marcha Verde, las provincias del sur encarnan un modelo de desarrollo territorial y sostenible, basado en la diversificación económica, la inclusión social y la sostenibilidad medioambiental. Estas regiones no solo están inscritas en una dinámica de desarrollo, sino en una dinámica de desarrollo acelerado, orientada al futuro y abierta al mundo.
