Rue20 Español/Rabat
Tras la adopción de la resolución 2797 del Consejo de Seguridad de la ONU, la prensa internacional, con el medio francés L’Express a la cabeza, ha puesto de relieve el creciente aislamiento de Argelia en la escena mundial.
Entre reveses diplomáticos y un estancamiento estratégico, el régimen argelino parece más que nunca aferrado a su pasado.
En un reciente artículo, la revista francesa L’Express realiza un análisis crítico de la situación.
Según el medio, Argelia, anclada en una diplomacia no alineada obsoleta, se encuentra cada vez más sola en el panorama internacional. El doble revés sufrido en menos de 48 horas, primero en París y luego en Nueva York, ilustra, según el periódico, la pérdida de influencia de un régimen debilitado.
El primer golpe llegó desde la Asamblea Nacional francesa, donde una resolución impulsada por el Rassemblement National fue aprobada el 30 de octubre. Esta resolución cuestiona el acuerdo de 1968 sobre inmigración, que hasta ahora otorgaba un estatus privilegiado a los ciudadanos argelinos.
Para L’Express, esta adopción, «sin precedentes para un texto emitido por el RN», representa una seria afrenta para Argel, tradicionalmente sensible a los debates migratorios franco-argelinos.
Sin embargo, fue en la ONU donde el segundo revés adquirió una dimensión histórica. El 31 de octubre de 2025, el Consejo de Seguridad adoptó la resolución 2797, que respalda el plan marroquí de autonomía del Sahara Occidental, un territorio en disputa desde hace más de medio siglo, que involucra al Frente Polisario, una milicia separatista apoyada por Argel. Este hito fue celebrado por Marine Le Pen como «un brillante éxito» y marca, según L’Express, una importante victoria diplomática para Marruecos.
«Estos dos votos, separados por 24 horas, dan testimonio del formidable aislamiento en el que está recluido el régimen argelino», escribe la revista. En ruptura con la mayoría de sus vecinos, a excepción de una Túnez debilitada, Argel se aferra a una postura anacrónica heredada de la Guerra Fría.
Riccardo Fabiani, investigador citado por L’Express, señala que «Argelia se niega a forjar alianzas verdaderas, por lo tanto, no puede contar con estos países cuando los necesita». Incluso Rusia, socio histórico y principal proveedor de armas de Argelia, se abstuvo de apoyar al país, no oponiéndose a la resolución de la ONU.
Este creciente aislamiento no está exento de consecuencias para la estabilidad interna del país. L’Express menciona un Estado en medio de «luchas internas de poder» dentro de su aparato de seguridad, y un régimen que, debilitado, «no es menos peligroso». La revista también recuerda que dos ciudadanos franceses, el escritor Boualem Sansal y el periodista Christophe Gleizes, siguen detenidos en Argelia, un símbolo de una deriva autoritaria que se suma a la tensión diplomática.
En conclusión, desde la perspectiva extranjera, Argelia aparece hoy más aislada que nunca: un gigante con pies de barro, prisionero de una doctrina superada y de un sistema incapaz de adaptarse a las realidades geopolíticas contemporáneas.
